Tribunales

Elevan a 23 años de cárcel la petición para el joven que agredió y encerró a su novia embarazada

  • Fiscal y acusación particular imputan al acusado un delito de violencia sobre la mujer en el ámbito doméstico, dos delitos de amenazas, cinco delitos de lesiones, un delito continuado de agresión sexual y un delito continuado de detención ilegal

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El Ministerio Fiscal y la acusación particular elevaron hoy de 17 años y ocho meses a 23 años y siete meses su petición de prisión para F.J.M.M., un joven de 20 años y vecino de la capital almeriense acusado de maltratar reiteradamente, amenazar de muerte, insultar, agredir sexualmente y encerrar en el domicilio que ambos compartían en Almería su novia, P.C.F., embarazada en el momento en que comenzaron las presuntas agresiones.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería acogió hoy la exposición de las conclusiones definitivas, en las que el Ministerio Público y la letrada de la acusación particular reclamaron una sentencia condenatoria al ver suficientemente acreditado que P.C,F, que contaba 16 años de edad cuando, a finales de 2005, inició la relación sentimental con el procesado, fue víctima de constantes malos tratos, agresiones físicas, insultos y amenazas por parte del imputado, que ejercía sobre ella un "absoluto control y dominación" que impidió que la denunciante abandonara la relación.

Por estos hechos, fiscal y acusación particular imputan al acusado un delito de violencia sobre la mujer en el ámbito doméstico, dos delitos de amenazas, cinco delitos de lesiones, un delito continuado de agresión sexual y un delito continuado de detención ilegal y solicitan, además de la pena de prisión, la prohibición de acercarse a la joven y al hijo de ambos durante 20 años. Alternativamente, rebajan dos años la pena por la sustitución del delito de agresión sexual por el de abuso sexual, que conllevaría 18 años de alejamiento.

La defensa, por su parte, pidió la libre absolución de todos los cargos salvo de un delito de lesiones por "la única agresión" que su representado reconoció, la producida el 23 de enero de 2007, una época en la que, según la declaración del joven ante la Sala que preside Társila Martínez, fumaba hasta 50 porros diarios.

En sus calificaciones finales, la abogada de F.J.M.M. pidió además la aplicación de la atenuante de reparación del daño, al haber consignado una suma de 3.000 euros por la posible responsabilidad civil, y la eximente incompleta de consumo de estupefacientes, por lo que solicitó una pena de trabajos en beneficio de la comunidad.

A su juicio, las acusaciones de P.C.F. se han ido "agravando" en el tiempo, de manera que se han añadido delitos a los que «no se ha puesto fecha», por lo que el joven podría haber sido menor de edad cuando presuntamente los cometió.

Hechos

Los hechos juzgados se remontan a finales de 2005 cuando, según la víctima, se quedó embarazada, pocos meses después de iniciar la relación con el acusado, que estaba en libertad vigilada por una condena impuesta por el Juzgado de Menores de Almería por un delito de malos tratos contra otra ex pareja, que también le denunció por violación.

P.C.F. relató que su novio, consumidor habitual de hachís, le pegaba palizas frecuentemente, le quemaba cigarrillos en el cuerpo, le propinaba "guantazos, patadas y mordiscos" y que llegó incluso a amenazarla de muerte con un cuchillo en el cuello y con hacer daño al futuro hijo si ella lo dejaba o lo denunciaba, si bien luego, según la declaración de la joven, se mostraba arrepentido y le pedía perdón.

La víctima señaló que su pareja la tenía encerrada en la casa que compartían con la madre y el tío de él y que no le dejaba hablar por teléfono o relacionarse con otra gente y que llegó a pegarle una paliza el día de su cumpleaños porque su hermana quiso ir a buscarla. Entre otros episodios, la denunciante se refirió también a un día en que el enjuiciado le cortó el pelo con un cuchillo y con los dientes porque "no le gustaba el corte que le habían hecho en la peluquería" y a distintas ocasiones en las que la forzó a mantener relaciones sexuales a las que cedió porque tenía miedo.

Finalmente, y tras ser convencida y acompañada por la psicóloga que atendía a F.J.M.M. con motivo de su libertad vigilada, P.C.F., que dijo llegar a estar días sin ducharse por miedo a que su novio viera que dejaba solo a su hijo, formuló denuncia contra él en Comisaría el 30 de enero de 2007, pocos días después de que él le pegara una paliza que, según el testimonio de los agentes del Servicio de Atención a la Familia (SAF) le dejó moratones, quemaduras de cigarros y hematomas.

Por su parte el acusado, en prisión preventiva, reconoció haber pegado a su compañera "una vez nada más", en enero de 2007, una época en la que, según su testimonio ante la sala, estaba "muy nervioso" porque consumía alcohol y porque fumaba entre 40 y 50 porros diarios, una cifra que, según la víctima, se reducía a diez.

El joven, para el que la defensa pide la libre absolución, negó que su novia no pudiera salir de casa, sino que contaba con sus propias llaves, y aseguró que ni la maltrataba, ni la amenazaba, ni la obligaba a mantener relaciones sexuales, ni le ponía impedimentos para que ella pudiera ver a sus familiares y amigos. Asimismo señaló que tenían "problemas" porque ella se había marchado en varias ocasiones con su familia, llevándose al niño, nacido en septiembre de 2006.

Durante la práctica de las testificales la técnico de libertad vigilada definió al imputado como una persona "violenta, agresiva y capaz de consumar sus amenazas" y señaló que decidió ir a visitar a la víctima después de que, en una sesión en enero de 2007, F.J.M.M. le dijera que estaba dispuesto a "cortarle las piernas" a su pareja si ella se volvía a llevar al niño "aunque él tuviera que ir a la cárcel".

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