Jose Luis Ruz, el arte de escribir y pintar la realidad a través del pincel

  • Este sevillano ha restaurado centenares de cuadros realistas. Ha sido profesor de dibujo en el Instituto Celia Viñas y ha publicado numerosas investigaciones históricas sobre la provincia

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Desde su primera primavera, en marzo de 1947, Jose Luis Ruz mantiene intactas su pasión por la pintura hiperrealista y la historia contemporánea. De madre sevillana y padre madrileño aquel jóven de 7 años, travieso y aventurero, dibujaba los paisajes de su entorno. Vivía en Sevilla y gracias a un regalo de sus tíos, Miguel e Isabel, pudo comenzar una carrera artística que se mantiene intacta hasta el día de hoy. Su primer cuadro fue un molino de agua dulce. "Me regalaron una caja de pinturas. Aquel molino está situado en un lugar que me trae muy buenos recuerdos. Tenía 7 años y me apasionaba dibujar el paisaje que me regalaba mi tierra. Tanto es así que estoy construyendo un estudio en una capilla cercana a aquel molino. Lo conservé hasta los 18 años. No se lo que hice con él, porque lo perdí", cuenta.

La Alpujarra o los rincones y las calles de Celín, una pequeña barriada de Dalías, fueron algunas de sus primeras ilustraciones hasta que, cuatro años después, se trasladó a Madrid para dibujar a modelos desnudas en el Círculo de Bellas Artes. "Aprendí mucho durante aquella etapa. Iban modelos a posar desnudas para que las pintáramos. Hice aproximadamente 2.000 dibujos porque me cambiaba de sitio y las dibujaba desde todas las perspectivas posibles", dice.

Tenía un estudio cerca de la casa del escultor Santiago de Santiago y no podía perder la oportunidad de observar, a escondidas y junto a un amigo, cómo esculpía la figura de aquellas profesionales.

A mediados de los 60 se matriculó en la escuela de Bellas Artes de Madrid. "Tuve un gran entrenador y jugaba con ventaja cuando entré en la facultad. Cruzarme con Santiago influyó mucho en mi pintura. Me había enseñado a modelar y dibujé mucho con él. En Bellas Artes me encontré con muy buenos profesores. Destaco al hiperrealista Antonio López. Fue mi profesor de colorido y un fanático de la minuciosidad", recuerda.

Para Ruz existen unas normas establecidas en el arte de dibujar. "No se trata de crear unos puntos para unirlos de la forma estructurada. Lo más importante es que la línea esté sometida a un encaje matemático".

Ha expuesto sus obras en la Galería Argar y se ha dedicado durante muchos años al delicado y riguroso oficio de la restauración. Obras maestras como El Retrato de Carlos III, de Ricci, pasaron por sus manos. Es un trabajo muy limitado porque no pueden inventar. "He restaurado obras de Claudio Cuelo o Ricci. Con éste último tuve la oportunidad de rejuvenecer un retrato de Carlos III. Me chocó que llevase una corona tan desproporcionada. Cuando me acerqué vi que lo había dibujado un restaurador. Lo habían hecho mal. Restaurar una obra de arte es una responsabilidad tan grande que no te puedes permitir una equivocación. Debes trabajar siempre sabiendo que tienes una marcha atrás".Para Ruz debe existir un diálogo entre el cuadro y el artista. "Cuando empiezas a pintar él te contesta. Ahí está una de las mayores satisfacciones que puede tener un artista porque, cuando lo ves, ya no hace falta que nadie te diga nada, sabes que está bien. Te lo dice el mismo cuadro". asegura.

La pintura no se puede interpretar como un modo de vida. "La persona que tiene vocación nio se puede plantear la pintura como un medio de vida. Eso vendrá más tarde, sin prisas. Creo que la gente está perdiendo el respeto por la pintura. ¡Hasta los niños hacen exposiciones!, exclama.

El todos los episodios de la historia la libertad aparece como un tesoro, debe estra ahí para que las piezas encajen. En la pintura es diferente. Debe existir una disciplina durante el aprendizaje, es decir, Picasso deformaba sus dibujos a partir de una formación. Se puede construir un reloj y luego no saber desmontarlo. Primero te formas, luego sabes formar y a partir de ahí podrás deformar con sentido.

Es un pintor desordenado. Ha tocado muchos campos pero no se ha especializado en nada. "Siempre he abierto numerosos campos en el mundo artístico. Esa actitud me ha impedido siempre dedicarme a algo en concreto. Me interesa todo. En realidad, me siento muy orgulloso, porque aunque sea una persona despistada, desordenada y algo desastroso, sigo haciendo lo que más me gusta; dibujar y estudiar historia".

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