Roquetas de Mar

Llegan los hombres mono

  • Guille Hita ha traido al municipio el parkour, un deporte muy reconocido en Francia y que consiste en desplazarse de un punto a otro lo más fluidamente posible usando solo las habilidades del cuerpo.

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"Saltar me acerca a la libertad. Cuando escalo soy libre". Es la sencilla pero majestuosa filosofía de Guillermo Hita de 17 años, que estudia 4º ESO en el Celia Viñas de Almería, le gustan las Artes, la Imagen y el Sonido, y cuando sea 'mayor' solamente quiere "ser bombero. Me gusta ayudar a los demás".

Así que quienes ven a los parkour saltar por encima de ellos cuando están tranquilamente sentados en un banco, trepar por un muro como si fueran monos urbanos -que así se les llama, unos con cariño y respeto, otros con desprecio- o jugarse la vida haciendo piruetas y saltos mortales sobre los tejados, deberían pararse a pensar al menos unos segundos, que estos chavales un día le pueden salvar la vida cuando los bomberos tengan que sacarle del coche en el que ha quedado atrapado tras un fatal accidente de tráfico; o que alguno de ellos, dentro de unos años, cuando usted sea un anciano, van a echarse su cuerpo inconsciente a la espalda por el humo en el incendio que ha sufrido su casa y le llevarán hasta una ambulancia. Puede que el mismo joven que ha perturbado su apacible mañana de soleado domingo, en la que lee el periódico en la Rambla, con un salto que ha pasado rozando su incipiente calvicie provocando que lanzara un improperio posiblemente muy justificado, más pronto que tarde le salve la vida en una intervención de urgencias en la que usted, amable lector, sea la víctima, y que deseamos de corazón nunca llegue a ocurrir.

Viene tanta hipotética tragedia a que son muchos los que se quejan de la presencia de lunáticos que van dando saltos por las calles y plazas, de un tejado a una pared, cuando en realidad practican un deporte sano, divertido, que les hace expulsar mucha adrenalina y que les permite mantenerse en perfecta forma física. Porque muchos de ellos se preparan para poder entrar en el cuerpo de bomberos, y otros, por ejemplo, quieren ser especialistas de cine.

Hay que reconocer que es un deporte más que peligroso, y no es la primera vez que acaban con sus molidos huesos en el hospital tras un aterrizaje accidentado. Guillermo Hita ya sabe lo que es tener una luxación de clavícula y sus compañeros no es la primera vez que acaban una jornada que en principio iba a ser una fiesta de parkour acompañando al hospital a uno de sus compañeros. Pero por muchos huesos rotos, ellos siguen y siguen y siguen.

 "No hacemos daño a nadie. La policía dice que rompemos el mobiliario urbano y nos vayamos a sitios donde no molestemos a nadie porque los vecinos nos denuncian", se quejan los amigos de Guille, como le llaman los suyos. "Yo no bebo, no fumo y no tomo drogas, me sientan mal para el deporte, pero sí me gusta la música rap", contesta Guille sin bacilar. Además es músico. Toca el trombón en la banda de Nueva Andalucía y el bajo en un grupo de blues con su padre, un veterano y genial guitarrista almeriense, Willy Hita, curtido en mil grupos que vive ahora en un catamarán atracado en el puerto roquetero. Parkour, también conocido como el arte del desplazamiento, es una disciplina o filosofía que consiste en desplazarse de un punto a otro lo más fluidamente posible, usando principalmente las habilidades del cuerpo humano. Esto significa superar obstáculos que se presenten en el recorrido, tales como vallas, muros, paredes, etc., en ambientes urbanos, e incluso árboles, formaciones rocosas, ríos, etc., en ambientes rurales.

Los practicantes del parkour son denominados traceurs (traceuses en el caso de las mujeres). 'Parkour' proviene de 'parcours' que significa 'recorrido' en francés. 'Les parcours du combattant' eran recorridos de obstáculos para entrenamiento de militares y en algunos casos para los bomberos. Un buen 'traceur' nunca molesta a la gente o al entorno, nunca pone en peligro su propia vida si no está seguro de que conseguirá cierto salto y nunca compite contra otras personas. El objetivo del parkour es el movimiento libre y fluido. No existe ninguna regla, simplemente un espíritu de autosuperación.

Su lema es: 'Ser y Durar'. El 'traceur' no tiene que ponerse en peligro. Tiene que ir superándose cada día, y no debe competir ni intentar superar a los otros. También tiene que confiar en sí mismo y no tener miedo, sin ponerse en peligro. Guille ya fue solicitado por los propios bomberos de Almería para que se metiera en un estrecho agujero y rescatara a un perro malherido que se había caído varios metros en un subterráneo del 'Toblerone'. También sabe lo que es bucear con botellas, y le encanta grabar sus movimientos con una mini cámara. Sus espectaculares montajes se pueden disfrutar en youtube con el nombre de ´Pekeguille' o 'Línea recta 2009'. No se los pierdan.

"Si alguien quiere iniciarse en el parkour que contacte conmigo. Quiero potenciarlo. A ver si las autoridades nos dan alguna zona para entrenar sin que molestemos a nadie. No queremos romper mobiliario urbano, ni estamos huyendo de un atraco como creen algunos. Piensan que estamos locos pero les invito a contactar conmigo en la dirección:

 pkguille@hotmail.com."

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