Los Prior confían en que el consistorio pague el alquiler de su nueva vivienda

  • La familia británica, que continúa habitando en un garaje reconvertido en casa, espera ansiosa que llegue el arrendamiento · El matrimonio no entiende que pasen estas cosas en países civilizados

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Los ladridos de cuatro perros reciben al visitante en la puerta de entrada de lo que queda tras el derribo de la vivienda de los señores Prior. Lo que queda es un garaje reconvertido en ¿casa? con olor penetrante a humedad. El váter y la ducha están instalados no se sabe a ciencia cierta si en una caseta de los perros, o en un cuchitril prefabricado anexo a la ¿casa?

Imagine usted que con los ahorros de toda la vida cambia de país, se construye una vivienda con licencia municipal, vive plácidamente su jubilación, y un buen día llegan las máquinas y le derriban la vivienda por orden judicial. Si usted no se vuelve loco o loca, tal vez le dé un susto el corazón como se lo ha dado a Len Prior. Si tras dos años de vivir en condiciones tercermundistas debido a que la culpa es del Ayuntamiento, que no que la culpa es de la Junta, a usted se le removería el hígado como se le ha removido a Len Prior, hospitalizado durante varios días en el hospital La Inmaculada de Huércal-Overa.

Ahora, tras veinticuatro meses de un sinvivir, el magistrado de lo Contencioso Administrativo de Almería, Tomás Cobo, ha dictado un Auto mediante el que se obliga al Ayuntamiento de Vera a que en el plazo de diez días le proporcione a los señores Prior una vivienda de similares características a la derribada o, en su caso, les abone el arrendamiento de una casa. De cualquier modo, los Prior son el prototipo de la flema británica. Un ibero de sangre caliente habría armado ya la de San Quintín.

El matrimonio sonríe ilusionado al responder que sí, que ya han visto la casa que van a alquilar. ¿Seguro que el alquiler lo va a pagar el Ayuntamiento de Vera? Los Prior dicen que sí, que han hablado con el concejal de Urbanismo, Francisco Vázquez, y les ha confirmado que el Ayuntamiento pagará. Pasa que la vivienda que los Prior tiene vista y desean alquilar aún no la ha visto nadie del Ayuntamiento veratense, y si la casa ha de ser de similares características pues ha de tener piscina, jardín, en fin, que la renta no va a ser baja. ¿Pagará el Ayuntamiento? A Diario de Almería le han manifestado fuentes municipales que van a ayudar a los Prior.

Los Prior no saben cuál es el tope del importe de la renta, se agarran a la Justicia e indican que el Auto cita expresamente que ha de ser una vivienda similar. No temen que luego venga Paco con la rebaja -y no se señala a nadie, palabra- a pesar de tener la experiencia de haber recibido la oferta de habitar un apartamento en Puerto Rey que rechazaron porque se apartaba de las características que dice el magistrado debe reunir la nueva vivienda, o sea, la de alquiler. Tampoco saben cuándo podrán alquilar la vivienda pese a que el Magistrado da diez días para así sea, pero la pelota está en el tejado del Ayuntamiento que es quien debe firmar el contrato de arrendamiento. Lo que conocen ya los Prior es que el Ayuntamiento de Vera recurrirá el Auto porque los servicios jurídicos del Consistorio así lo consideran.

El matrimonio británico opina que España está desprestigiada en algunas zonas del mundo con lo que les ha sucedido, que difícilmente van a venir inversores aunque ellos no piensan regresar a su país. Están bien en España, no desean marcharse pese a encontrarse en medio de la guerra de dos Administraciones mal avenidas. Consideran que la gente de la zona es buena gente, que les aprecian y les acompañan en este borrón de su vida.

Preguntan si se sabe algo acerca de las casas de Albox que estaban en riesgo de ser demolidas como la suya. Explican que su interés no es por hurgar en la herida de nadie , sino que no le desean a ninguna familia que pasen por lo que ellos están pasando, que los últimos años de sus vidas deberían ser tranquilos y que por ello se vinieron a Vera.

Siguen sin dar crédito a que estas cosas ocurran en paises civilizados, que tienen licencia, remachan, y que la Junta los cogió de chivo expiatorio. Se preguntan que por qué y para qué, si no han arreglado nada de la situación de las viviendas con licencia y sin licencia. ¿De qué ha servido que derribaran nuestra casa, qué se ha conseguido con ello? Las respuestas, de momento, en el aire.

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