Las Puras, quinientos años al lado de los vecinos de la capital

  • El 'Diario' reconoce la labor la orden de la Inmaculada Concepción concediéndole el premio a Toda una Vida Ejemplar en su gala de aniversario

Que quinientos años no son nada. O lo son todo si forman parte de la historia de la orden de la Inmaculada Concepción, Las Puras, unas religiosas que han compartido buenos y malos momentos al lado de los vecinos de la capital durante medio milenio. Ello les ha valido ser distinguidas con el premio a Toda una Vida Ejemplar concedido por Diario de Almería con motivo de su octavo aniversario, y que fue recogido de manos de la delegada del Gobierno, Gracia Fernández, en nombre de las monjas de clausura por Antonio Sevillano, historiador y cronista oficial de la orden.

Al no poder abandonar el convento por motivos evidentes, la abadesa sor María de San Juan, arropada por el resto de hermanas, trasladó su conmovido agradecimiento a los asistentes a la gala celebrada en el Teatro Auditorio Maestro Padilla a través de un vídeo. La religiosa aseguró que Las Puras han pasado "cinco siglos de comunidad viviendo recogidas en el monasterio y cumpliendo nuestra regla, pero siempre protegidas y al lado de los almerienses".

Una Almería "a la que hemos estado unida" y de la que se enorgullecen de ser "sus vecinas más antiguas", confesó la abadesa, quien agradeció al periódico su reconocimiento, así como la publicación de "los hechos más relevantes de nuestra comunidad", en su nombre y en el del resto de las hermanas: Trinidad Valverde Lázaro; Dolores Gil Milán; María Soledad Ventura Escámez; Carmen López Montes; Corazón de Jesús Rubio Fernández; Sacramento Sáez Lozano; Milagros González Morales; Encarnación Serrano Magán y María Luisa Saldaña Rodríguez.

La pasada primavera la orden de la Inmaculada Concepción, Las Puras, conmemoraba el 500º aniversario de su llegada a Almería, lo que las convierte en las vecinas más antiguas residentes ininterrumpidamente en la ciudad.

Un homenaje que llega cinco siglos después de que, el 9 de junio de 1515, Teresa Enríquez, esposa de Gutierre de Cárdenas, primer alcaide de la Alcazaba, firmase la escritura de cesión de huertas y casas a favor de las monjas franciscanas.

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