Recta final del nuevo Obispado

  • El proyecto de reahabilitación del Palacio Episcopal consta de tres fases en las que se han invertido cerca de un millón de euros Ya se han completado un 95% de las labores

Por las calles del casco histórico de Almería pasearon fenicios, romanos, musulmanes y católicos en siglos pasados. Hoy, mucho tiempo después queda su legado en nuestra cultura, pero también en la fisionomía de la ciudad, entre ellas el edificio del Obispado construido a hace más de un siglo que está siendo rehabilitado de modo completo y que estará listo para el próximo mes de octubre.

El siglo XIX supuso una segunda edad de plata para la provincia de Almería, sobre todo a finales de la centuria, debido a la apertura comercial y a la consolidación de la minería y la agricultura desde las primeras décadas del siglo. Fue al final, en el año 1894 cuando los arquitectos almerienses Trinidad Cuartara y Enrique López Rull iniciaron la construcción del Palacio Episcopal de Almería situado frente a La Catedral de La Encarnación. Las obras comenzaron bajo la prelatura del obispo Santos Zárate y Martínez y aunque la inauguración tuvo lugar en el año 1896 no fue hasta tres años más tarde cuando se acabó de construir.

Bajo el mandato del monseñor Adolfo González Montes, la actual sede del Obispado de Almería, la primera residencia oficial que en su día cobijaba a los altos cargos eclesiásticos de la provincia, continua en el mismo lugar viendo pasar días, tantos que se antojaron eternos y se convirtieron en siglos; siglos de historia que hoy, luchan por mantenerse vivos a través del recuerdo pero también a través de su pervivencia física en el centro de la ciudad. En 2012 ya se inauguró una de las fases de rehabilitación del edificio relacionadas con la primera planta del Obispado. Estas obras supusieron una cuantía de 300.000 euros en colaboración con la Fundación Bancaria Unicaja que tenía el objetivo de restaurar y conservar el patrimonio histórico almeriense. Esta segunda fase, cuenta Miguel Romera Domene, vicario episcopal de Asuntos Económicos, Obras de Primera Planta y Seguimiento de Proyectos, estuvieron financiadas por la fundación de la entidad bancaria debido a la instalación en la planta baja del Palacio Episcopal del Arvhivo Diocesano, un registro lleno de tomos con bordes degastados y hojas amarillentas que cuentan la historia de los almerienses. Una riqueza documental que se manifiesta a través de partidas de bautismo o de casamiento de años atrás. Pero, ahí no acabaron las obras del Obispado que tras dos siglos de historia requiere la rehabilitación integral del edificio que se inició hace ocho años y que está siendo una realidad a través de la tercera fase de las obras de puesta a punto. La última etapa de remodelación se corresponde con la última planta y la fachada del Palacio. "La intervención era necesaria porque el inmueble estaba en estado ruinoso", argumentó Miguel Romera . La Diocésis ha invertido cerca de 700.000 euros en las obras de rehabilitación de esta tercera fase ya que el paso del tiempo había hecho mella en la infraestructura que presentaba graves e importantes fallos estructurales que ponían en peligro la vida de quiénes trabajan dentro del inmueble y de los viandantes. Hace más de 60 años desde la última remodelación llevada a cabo durante la década de los 50 y que repercutían en un edificio que lleva presente en la ciudad mediterránea desde el siglo XIX. En el centro de la ciudad el silencio de siglos atrás ha quedado relegado por el ruido de las sierras y la radial de los albañiles que se afanan en acabar un proyecto que, según afirma el vicario episcopal ya está listo en un 95% y que culminará el próximo mes de octubre. "Estamos en la recta final del proyecto, sólo nos quedan los últimos remates que es en los que se suele tardar más tiempo".

Con la tercera y última fase de rehabilitación del inmueble se pone punto final a un proyecto que se inició en la temporada 2008 y 2009. Mientras, el edificio seguirá viendo pasar el tiempo aunque su aspecto ya no sea el de hace algunos años y quiénes pasen frente a sus puertas hayan cambiado. Gracias a este proyecto el Obispado va seguir formando parte del legado cultural e histórico de la provincia de Almería y más concretamente de su capital que lucha desde hace algunos años por mantener vivo el paso del tiempo a través de otros proyectos como Almería Urban que convierten nuestro pasado en historia viva a través de las proyectos de rehabilitación y remodelación en el centro de la ciudad.

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