El Santo Cristo del Bosque recibe las flores de los emigrantes

  • Una olla de trigo para despedir a los viajeros llegados desde Barcelona

En un emotivo acto, las flores de aquellos que tuvieron que marchar a buscar trabajo fuera de Bacares se mezclaron con las de quienes residen allí de modo habitual. Pasaban las doce del mediodía y a los pies del Santo Cristo del Bosque ya reposaban las plegarias en forma de pétalo.

Ha sido el broche de oro a las actividades organizadas en honor a estos vecinos emigrantes en el ya tradicional Día del romero. Cientos de personas, entre los que llegaron en autobús desde Barcelona y los residentes en municipios colindantes, acompañaron y avalaron esta idea que consigue, una vez más, ser de las festividades más esperadas. Hacía frío, como no podía ser de otra manera, pero esto no fue excusa para nadie. Las casas estaban vacías. Todos llenaban la calle. A continuación, tras la misa, las ollas de cocido de trigo empezaban a hervir llamando a participar a todos los presentes. Un buen sitio al sol y a empezar con la cuchara. Era un buen momento para dejar de lado los problemas.

Ya llegada la hora de la partida, todo eran despedidas y buenos deseos. Los de verse de nuevo, un año más tarde, cuando el calendario marque de nuevo, en letras rojas, el Día del romero. Arranca el autobús. Casi cuarenta botellas de champán para despedirlos.

Y tras la marcha, el sentimiento de que ha pasado algo muy grande en las calles, y la esperanza de que vendrán muchos días más. Repletos de vida y romero.

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