Veinte años horneando el tradicional Roscón, siempre con un toque especial

  • La pastelería Capricho, que cada año incrementa las ventas de este dulce navideño que se degusta en familia, busca cada temporada que sea diferente con el objetivo de hacer un guiño a sus fieles clientes

Cuenta la leyenda que fue un pastelero artesano el que un día de Navidad quiso ofrecer a su Rey un pastel con humildad. Quería que fuese diferente, en forma de corona imperial; colorido, sorpresas, adornos y habas… Esas son, según la historia, las raíces del tradicional Roscón de Reyes, que cada año cuenta con más comensales. Y es que a pesar de la crisis, a nadie le amarga un dulce, y no existe otro más típico en Navidad que este. Por eso, aunque los bolsillos no anden para muchos gastos todo el mundo lo compra. Frente a la oferta industrial de las grandes superficies comerciales, adquirir este dulce en una pastelería, panadería o confitería con obrador propio suele ser una garantía de éxito. Y en El Ejido una de las pastelerías más exitosas es Capricho.

Aunque a lo largo del año, "y así llevamos 20", afirmaba Mariló Romero, propietaria de la pastelería Capricho, que sita en la calle Cabo Creus, las ventas de sus dulces son constantes, "la Navidad es una época especial. Y no sólo por las ventas sino porque es mágica", apostillaba. Son días de intenso trabajo en los que al igual que en la leyenda del Roscón de Reyes, Manuel Cordero, maestro pastelero, busca que cada año "el Roscón sea diferente. De hecho, hemos añadido por encima monedas de chocolate, dando a este dulce un toque especial y haciendo un guiño a nuestros clientes", afirmaba.

El bollo tradicional, adornado por encima con azúcar y tiras de fruta escarchada, desde naranja a kiwi, pasando por otras muchas, e incluso huevo hilado, hacen las delicias de muchas reuniones. De ahí que las ventas de este tradicional dulce cada año se adelanten e incrementen.

Los precios oscilan entre los 8 y los 42 euros, en función del relleno y el tamaño, que los hay "pequeño, mediano y grande. Y hemos incorporado uno que se llama remini, que el año pasado tuvo mucho éxito entre las parejas y la gente que quería regalarlo y repetimos este año", afirmaba la propietaria de Capricho.

En el caso de Capricho, la campaña del roscón se prolonga durante toda la Navidad, aunque el trabajo se intensifica hoy, víspera del día de Reyes. "Desde que empieza esta época los estamos vendiendo y es que los ponemos como escaparatismo y desde el principio vienen clientes a comprarlos", explica Romero.

"La Navidad -añade- está muy arraigada en la localidad y a todo el mundo le gusta degustar este dulce, pero no sólo en la noche o mañana de Reyes sino que cada vez es más habitual que se coma también en el día de Navidad o de Año Nuevo, es un dulce típico que la gente suele tomar en familia".

Ambos provienen "de padres y abuelos pasteleros. Estamos enamorados de nuestra profesión y se la transmitimos a nuestros hijos. Queremos que se formen académicamente, pero no dejamos de inculcarles la belleza de esta profesión. Y es que tenemos clientes que no sólo son amigos, algunos de ellos son casi familia porque así nos lo han demostrado. Es muy bonito dedicarse a endulzar al vida de la gente", añadía tras su mostrador, orgullosa y sonriente, Mariló Romero en estos días previos a que su negocio sea un ir y venir de ejidenses.

El Roscón de Reyes que "aunque cada pastelero tiene su secreto, que no se puede desvelar, la clave está en el amor y respeto con el que se elabora", afirmaba el maestro Manuel Cordero. Son muchas horas de trabajo para elaborar este dulce, que puede estar relleno de nata, merengue, cabello de ángel, café, moca, crema, y así un largo etcétera. Tanto como gustos tenga el cliente. Aunque el roscón relleno de nata "sigue siendo el preferido", según aseguraba Mariló Romero.

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