Un cabaret mágico y galáctico para la clausura de la muestra

  • Dagoll Dagom ofreció un espectáculo lleno de momentos surrealistas. Para finalizar, mojito, 'lámparas de fuego' y música con humor

Muchos ejidenses formularon ayer sus deseo y se cumplió: una clausura a la altura del edifio Torrelaguna, con una compañía histórica y con un fin de fiesta tradicional, pero con sabor. Dagoll Dagom preparó una Noche de San Juan que podía simular a la posterior cita que se dio en el Parque con el popular mojito.

Por la tarde, Teatro Che y Moche se volcó con los más pequeños para que ellos también pudieran disfrutar de su clausura. Con la representación De acá y de allá, el público infantil apreció las historias de dos exploradoras que fomentaban el respeto entre todas las razas y la multiculturalidad.

María de los Ángeles Pueo y Raquel Anadón instalaron su campamento bajo los árboles del Parque Municipal y relataron historias de niños de distintas procedencias, enseñando sus costumbres y formas de vida.

Padres y niños acudieron a una obra en la que se divirtieron y las dos actrices se metieron entre el público en multitud de ocasiones para realizar un espectáculo participativo con la ayuda de todos. Las sonrisas, cuando se acercaban las protagonistas, se hacían patentes en los rostros de pequeños y mayores.

La noche comenzó con un espectáculo galáctico con música ye-ye, bailes de cabaret y multitud de situaciones inverosímiles. Dagoll Dagom llevó al Auditorio Municipal su obra Noche de San Juan, y cerró la gira en El Ejido con este espectáculo.

Noche de San Juan cosechó una buena entrada de público y desde el comienzo del espectáculo se podía ver esa estética tan especial de revista galáctica.

El espectáculo comenzó con un tema musical, rodeando una especie de hoguera que habían conformado para celebrar la verbena. Los personajes de una familia aparecieron en escena, uno tras otro y de forma ágil, y la niña, la más pequeña, protagonizó el primer sketch.

La pequeña, de 9 años, quería disfrutar de la verbena, pero ante la negativa de los mayores su deseo era que se cambiaran las tornas, creando así situaciones disparatadas.

Su hermano Daniel, que protagonizó gran parte de la representación, se disponía a acudir a la verbena con sus amigos. Uno de los duendes le ofrece una serie de consejos para disfrutar de esta noche. En esta escena, la música ye-ye se muestra en el escenario con una estética muy sesentera. Un twist sonó en el Auditorio impregnando de buen ritmo la obra.

Las escenas con la Señorita González fueron las que más carcajadas suscitaron entre los presentes. Consiguió llegar a otro planeta y habló con extraterrestres, todos ellos de color verde. El desparpajo del personaje gustó a los presentes. Un cha cha cha se bailó sobre el escenario.

Viajes al futuro, los macarios y las cocas de San Juan presentaron muchas situaciones disparatadas. El Gran Jordiet, una vieja gloria del cabaret, pudo recuperar durante una canción su momento de fama. Todos los actores acabaron la representación con música y trajes brillantes.

Al acabar, todo el mundo hacia el Parque Municipal. Allí, los fuegos artificiales hicieron su trabajo de embellecer el momento y miembros de los grupos municipales de teatro prepararon unas lámparas de fuego que se alzaron por el cielo ejidense. Teatro Che y Moche llevó su espectáculo La Orquesta donde con un toque de humor divirtieron a los asistentes. Como ya es tradición, los trabajadores del área de Cultura sirvieron el mojito y se despidió el XXXIV Festival de Teatro de El Ejido, y al que ha sido su concejal de Cultura, José Lázaro.

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