Este cementerio es una ruina

  • En el año 2003, las tumbas de declararon en un estado "deplorable" · Fue necesario que se derrumbara uno de los nichos para que se tomaran medidas en una ocasión. Temen que se repita

Cinco años de ruina, temiendo por el estado de los restos de sus familiares y viendo cómo poco a poco las condiciones estructurales básicas del cementerio del barrio de El Alquián van cediendo. Este es el estado de continuo desasosiego que viven a diario los residentes de esta barriada almeriense que, aunque entienden que las negociaciones entre el Ayuntamiento y la empresa concesionaria tienen que llegar a su fin en algún momento, sienten que "mientras tanto podían hacer algo por nosotros", según aseguró la vicepresidenta de la asociación de vecinos Nuestra Señora del Carmen, Pepita Navarro.

Ya pasó una vez. Después de que el estado de algunos nichos fuese considerado como ruinoso terminaron por ceder, y debido a ello fue necesario que se tomaran medidas. "Ésta fue la última vez que el Ayuntamiento actuó en nuestro camposanto", aclaró Navarro que pidió a los responsables municipales "que solucionen lo que tengan que arreglar con la empresa pero que sepan que los familiares de los difuntos aquí enterrados son los más perjudicados por la situación que se vive".

Nadie se atreve a tocar los nichos más antiguos. Podrían ceder en cualquier momento, según ha asegurado la vicepresidenta de la asociación de vecinos para quien en caso de que esto ocurra "no quiero ni pensar en qué pasaría, porque si se toca uno, se caen todos". Actualmente, más de la mitad del cementerio está en ruinas, un estado que sería fácil solucionar "si el Ayuntamiento se encargara de hacer un mínimo de mantenimiento", recordó Navarro.

Para los vecinos, el que no se haya llegado a un acuerdo con la empresa, no exime a la concejalía de Salud y Consumo ni a los responsables municipales de garantizar "la higiene y las estructuras sólidas para dar cobijo a nuestros difuntos que son los que menos culpa tienen", recalcó la vicepresidenta.

Los problemas no se reducen únicamente a los que se ven dentro del camposanto. Fuera del mismo también existen deficiencias producto del abandono y de la dejadez en la zona. Entre estas destaca la del progresivo estrechamiento del camino de acceso que hace cada vez más complicada la circulación de los coches y afecta, en ocasiones, al paso del coche fúnebre. Los matorrales que cada vez son más frondosos y nadie poda, y plásticos arrojados "sin criterio alguno" en la entrada del camposanto son deficiencias externas que preocupan de modo considerable a los residentes, según los vecinos.

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