Los graffitis convierten a los vecinos del Parque en pintores de brocha gorda

  • Cada vez que tienen que tapar las pintadas, los residentes gastan una media de cincuenta euros "y mucho tiempo"

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José Herrada vive en un piso en calle Ledesma. Como sus vecinos, cada día encuentra un graffiti nuevo adornando las paredes colindantes a su casa. Las pintadas son continuas aunque el número se incrementa tras el fin de semana. Ya no pueden más. Armados con un cubo de pintura y una brocha gorda, ellos mismos se encargan de "arreglar el desbarajuste que nos está destrozando las calles". Tras múltiples actuaciones "la pared ha engordado unos treinta centímetros", ha explicado Herrada que sigue manteniendo su empeño de conservar "el barrio en óptimas condiciones".

Hace unos días colocó una puerta nueva para sustituir una que estaba en mal estado debido a la cantidad de orina que había en la misma. "Ya la han pintado", manifestó Herrada añadiendo la intención vecinal de considerar la calle como "un museo de pintura moderna". No han recibido ni un euro a cambio, por lo que a lo que los residentes han pedido al Ayuntamiento que "nos eche una mano" aunque en su opinión "la solución no la tiene el Consistorio, sino un juez como Calatayud que les obligue a pintar lo que destrozan".

La cuantía de las inversiones vecinales a la hora de adquirir y pintar las paredes asciende a "unos cincuenta euros al día, a lo que hay que sumar el tiempo que perdemos", explicó Herrada.

Además de las pinturas, las noches del fin de semana para los residentes son "horribles", según explicaron dos vecinas de la zona Parque ya que, pese a que se ha suprimido el botellón, "tenemos ruidos, música alta e incluso parejas que en medio de la calle se ponen a practicar el acto sexual".

El presidente de la asociación de vecinos Puerta Europa, Jesús Martínez, ha pedido al área de Medio Ambiente que preside Esteban Rodríguez, que solucione el problema de las pintadas con medidas que eviten que "día a día las calles de esta zona estén con este aspecto" explicando que, hace unas semanas, "dos turistas de Logroño manifestaron no haber visto nunca nada así". Martínez ha reiterado la intención de la asociación por continuar luchando para evitar que el barrio parezca "tan abandonado", asegurando que "nada más finalizar los trabajos de pintura por parte de los vecinos, llegan los graffiteros, que entre ellos se protegen".

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