El milagro de sobrevivir con menos de un kilo de peso

  • Carlos abandonó el viernes la UCI Pediátrica y sus padres brindaron al lado de la incubadora por el logro alcanzado · Torrecárdenas tiene una unidad de referencia

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Para cada prematuro, cada nuevo gramo es un poco más de vida. El 9 de mayo, Carlos llegó a los 1.552 gramos y sus padre brindaron con lo primero que tuvieron a mano junto a la incubadora. Seguramente fue con agua, pero no importa, la cuestión era celebrar el triunfo. Cuando nació con 26 semanas y 870 gramos, nadie contaba con celebrar muchos cumpleaños. Fue un parto de urgencia pero consiguió salir adelante. Carlos, como casi todos los prematuros, adelgazó al nacer y llegó hasta los dramáticos 789 kilos. A un bebé en sus condiciones se lo considera en el límite de la viabilidad y hace una década su supervivencia habría sido casi imposible. Sin embargo, después de 53 días en la UCI de neonatos de Torrecárdenas las perspectivas son muy distintas. Ha pasado a la Unidad de Neonatos y ya no se le considera un bebé en estado crítico. Ahora sus papás cuentan los días que quedan para que Carlos llegue a los dos kilos y se lo puedan llevar a su casa, a su habitación, aunque sea con el oxígeno a cuestas. "Cuando nos dijeron que nuestro hijo era prematuro y que podía tener secuelas, se nos vino el mundo encima. Fue muy duro y tuvimos muchísimo miedo, sobre todo por las secuelas que pudieran salir conforme fuera creciendo", explicaron Paco y Reme, los padres de Carlos. El pasado viernes día 9 de mayo, fue un día de fiesta para estos padres que esperan ansiosos la salida del hospital de su primer retoño.

Sus miedos son algo natural, pues un bebé de 800 gramos aún no está preparado para nacer. Sus órganos no están aún maduros y tendrán que superar muchas metas hasta llegar a tener el peso adecuado para dejar la incubadora. "Es increíble que un cuerpo tan pequeño pueda tener tanta fuerza. Llevo meses esperando a poder llevármelo y no veo el día en que eso pueda suceder", aseguró la madre casi con los ojos inundados por la emoción.

Pero a pesar de los pesares, Carlos ha logrado sobrevivir. Aunque es un niño prematuro nació con un peso por encima del límite de la supervivencia (los neonatólogos dicen que por debajo de las 23 semanas el grado de supervivencia es casi nulo y que sobrevivir sería como un milagro).

En esta etapa de la vida de un prematuro, el papel de las enfermeras es fundamental. Al contrario de lo que ocurre en muchos hospitales de España, en el Completo Hospitalario Torrecárdenas, las enfermeras que pasan tanto por la UCI Pediátrica, como por la Unidad de Neonatología, siempre quieren volver. Aseguran que es una experiencia inolvidable y, aunque se atraviesa por momentos muy duros, son más las satisfacciones que los sinsabores. Desde hace pocos años, las madres pueden entrar a ver a sus hijos e incluso a darles de comer. "Quien mejor puede cuidar a un niño son sus padres. Hay estudios que demuestran que el roce y la cercanía con la madre ayuda al bebé a coger peso", indicó el supervisor de la UCI Pediátrica de Torrecárdenas, Juan M. Miras.

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