Un puesto en el nuevo mercado central podrá costar más de 40.000 euros

  • El Ayuntamiento llevará a cabo el acondicionamiento básico de todas las barracas · Los vendedores tendrán que decidir en los próximos días si volverán o no al nuevo edificio de la plaza de la capital

La reforma del Mercado Central de la capital sigue generando un mar de dudas a los vendedores del edificio. Todos coinciden en que el resultado que se obtendrá con las obras de reforma será el de una construcción completamente nueva "que ya hacía mucha falta", aunque insisten en que "no sabemos quienes volveremos o no cuando finalicen las actuaciones".

La razón principal por la que se lo cuestionan es el precio que costará un puesto en la futura plaza. Según las primeras aproximaciones de la empresa que va a llevar a cabo el proyecto, Mercasa, podrán rondar los 42.000 euros, siete millones de las antiguas pesetas, aunque esta cifra no ha sido aun precisada a los comerciantes. El siguiente trámite administrativo que tiene previsto el Consistorio capitalino es el de recoger una lista en la que se inscriban los vendedores que quieran un puesto en el mercado provisional que se instalará en la explanada del Híper Olé.

El problema llega cuando el Ayuntamiento pone como norma que "quienes soliciten una barraca en el provisional tendrán que volver al mercado central, sin saber el desembolso económico que esto puede suponer. Algunos vendedores argumentan que "a ciertas edades no ya no nos complicamos la vida en hacer una inversión por la cantidad que se estima. A la que habrá que añadir los materiales necesarios para trabajar".

Así, consideran que tras la decisión del Consistorio de realizar las obras del aparcamiento del Súper Olé antes de trasladar a los comerciantes "se nos retrasa más la ida y hasta el próximo año no nos marchamos". A esto habrá que añadir los casi tres años que ya se estima que puedan durar las obras del nuevo edificio. Con todo esto, quienes ya se encuentran en la franja de edad comprendida entre los 45 y 50 años, dudan de si adquirir un puesto o no.

En lo que respecta a las condiciones que tendrán las futuras barracas, el Ayuntamiento pretende adaptarlas con el equipamiento básico. Esto significa que en el caso de las verdulerías se les acondicionará la mesa y un armario con contra mostrador.

Al pescado una mesa con un armario frigorífico y a las carnicerías el mostrador, un armario frigorífico y un contra mostrador. Las barracas serán más amplias que en la actualidad pudiendo ganar en alrededor de un metro, muchas de ellas. El futuro edificio, según el boceto que la asociación Pladeco encargó al arquitecto Alfonso Cuesta, incluye la instalación de cines y una gran zona de ocio en el sótano de la plaza de abastos.

Los cines se ubicarían en la planta sótano, bajo la dedicada ahora al pescado, donde irá también un supermercado. La superficie, de unos 4.200 metros cuadrados, la ocuparían establecimientos de ocio, restauración, cafeterías, bolera, piscina, gimnasio, spa y cualquier otra oferta que atraiga a la población a esta zona del centro, así como seis salas de cine con capacidad para unas 1.500 localidades.

La intención es que la planta de ocio y la del supermercado se ofrezcan para su explotación al sector empresarial, mediante concesión administrativa y el resto sería gestionado por la sociedad del Mercado Central.

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