Una segunda vida para los libros

  • Paqui Alemán y Alejandro Ruiz crearon 'La Reciclería' tras observar como muchos tomos iban a los contenedores tras las mudanzas Los reciclan y los convierten en elementos decorativos

Paqui Alemán y Alejandro Ruiz observaron cómo centenares de libros iban a parar a contenedores (especialmente tras las mudanzas), algo que les llevó a idear un negocio consistente en su reciclaje, troquelado e inclusión de elementos como bombillas o plantas para convertirlos en objetos decorativos.

Así nació La Reciclería, un taller ubicado en Roquetas de Mar (Almería), donde esos libros, a los que les dan "una segunda vida", les sirven para fabricar "piezas únicas, artesanales y exclusivas, que además son objetos respetuosos con el medio ambiente", han asegurado a Efe estos publicistas de profesión.

Allí, los colaboradores de Paqui y Alejandro, entre los que figuran un conocido belga de la pareja o "gente que oye hablar" de su proyecto, depositan los libros de los que quieren deshacerse y comienza el proceso de elaboración.

Un trabajo diferente en cada caso, ya que atienden encargos personalizados, desde la petición concreta de un cliente, pasando por la decoración para un local o la fabricación de material para empresas, porque "no es una producción en cadena", aclaran.

Paqui afirma que cada libro "condiciona qué puede hacerse con él", pues dependiendo de sus características "se trabaja de forma diferente", mientras que Alejandro señala cómo se fijan en la "dureza de las cubiertas", los materiales y "el propio diseño del libro, su estética"... detalles que "te dicen para qué lo puedes usar".

Seguidamente comienzan el trabajo con la realización de maquetas y continúan con el troquelado y la inclusión de diferentes elementos, como bombillas o plantas en los libros. Finalmente los venden a través de su página web, www.larecicleria.com, donde exhiben una muestra de sus creaciones.

De Almería ella, madrileño él, tras vivir en diferentes ciudades y trabajar en varias agencias de publicidad durante más de 20 años, la pareja decidió "reciclarse" laboralmente.

Establecieron este taller, donde crean "elementos con un valor añadido". Una labor que a Alejandro le permite "disfrutar" mientras se ve "trabajando con las manos, volviendo a casa con el polvo del papel encima", tras haber pasado "demasiados años delante de un ordenador".

La pareja, que se declara "amante de los papeles, tipografías, de aquello que contiene una connotación artística y artesanal", se muestra muy involucrada con el proceso de reciclaje y declaran que su trabajo es "una forma de hacerlo sin procesos ni químicos".

Animan a sus clientes a hacerse "recicleros", un principio básico tanto en sus materiales como en sus procesos de trabajo", insisten.

"Aunque no hayamos inventado el concepto, buscamos el aprovechamiento de ciertas materias que se tiran, se desechan y a las que les hemos dado una vuelta para crear nuevas piezas", aclaran, ya que al margen de los libros, prevén trabajar también con otros elementos como vidrio o vinilos.

Entre la gama de objetos decorativos elaborado con libros, destacan tres grupos: el primero denominado "libros con luz propia", que son "los que se iluminan". "Agrupamos varios libros, los troquelamos con la escena de una película, personajes, objetos cotidianos..." a petición del cliente. Les insertan bombillas y así obtienen "originales puntos de luz".

El segundo grupo es el de "libros vivos", que definen como "pequeños jardines atrapados en libros", ya que contienen "floreros en su interior y plantas como cactus y rosas".

Y por último, el grupo denominado "alma de libros", que son aquellos que modelan con forma de letras, personajes "o incluso creando perfiles de fotografías".

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