Los trabajadores avisan de que no quieren pagar las consecuencias de la crisis

  • Los sindicatos reclamaron igualdad laboral entre hombres y mujeres, salarios dignos y un cambio en el modelo productivo que ayude a superar la recesión

A pesar de que el lema de la manifestación principal del Primero de Mayo insistía en la reclamación de 'Igualdad, salarios dignos y cambio en el modelo productivo" los líderes de las dos centrales sindicales mayoritarias, CCOO y UGT, centraron sus mensajes en claras advertencias a empresarios y administraciones en el sentido de advertir que no consentirán que sean los trabajadores quienes "paguen los platos rotos en tiempos de crisis económica".

Un millar de trabajadores se concentraron en la explanada del puerto de la capital para dirigirse a través del Paseo de Almería hasta la Puerta Purchena donde los secretarios generales de CCOO y UGT leyeron el manifiesto que puso fin a unos actos reivindicativos en los que la crisis económica estuvo en boca de todos. La concentración de los dos sindicatos fue aprovechada por colectivos como las trabajadoras sociales (suyas fueron las pancartas más originales que se vieron en la manifestación con lemas como "Dios es bueno y protege a los pillos" o "Venzal, suelta el dinero ya" en referencia al conflicto que mantienen con le ayuntamiento de la capital) e incluso la Asociación Unificada de Guardias Civiles para hacer llegar sus reivindicaciones. Entre los políticos, sólo los de Izquierda Unida con el concejal Diego Cervantes a la cabeza y el delegado de Medio Ambiente Juan José Luque, se hicieron notar.

Durante la marcha, el secretario provincial de CCOO, Juan Pallarés defendió los tres argumentos del lema principal como los "ejes fundamentales en los que vamos a centrar la acción del sindicato a lo largo de este año: la igualdad entre hombres y mujeres, la reivindicación de salarios dignos y el cambio de modelo productivo", algo que consideró fundamental "ante el fracaso que ha supuesto el actual, algo que se demuestra en el actual momento de crisis que estamos viviendo".

Una crisis que, a su juicio "no debe servir bajo ningún concepto para que se amenacen las conquistas laborales de todos los trabajadores, con congelaciones salariales y con expedientes de regulación de empleo como hemos visto en años anteriores. En este sentido, los sindicatos tenemos que estar especialmente vigilantes para evitar que sean los trabajadores quienes paguen los platos rotos de la crisis. Hay que transmitir un mensaje muy claro a los empresarios para que comprendan que ha llegado el momento de invertir las ganancias acumuladas durante muchos años y cambiar la manera de entender el modelo económico actual que ha dado muestras de que no funciona convenientemente".

Por su parte, el secretario provincial de UGT, José Ginel coincidió en el "rechazo a cualquier medida de congelación salarial y de intentos de despidos de empresas ante la actual situación de crisis económica" e hizo un llamamiento "tanto a los empresarios como a las administraciones para que se arbitren medidas que ayuden a relanzar la economía".

Para Ginel, "es incomprensible como una provincia como Almería que es una de las que más aporta al Producto Interior Bruto de la comunidad autónoma, presente unas cifras de paro superiores al 13%, lo que significa un total de 40.000 trabajadores desempleados y que además, los trabajadores almerienses tengan los salarios más bajos de toda Andalucía; es algo inexplicable que hay que corregir de inmediato". También quiso poner el acento en la "lacra que suponen los accidentes de trabajo; el año pasado terminamos con 24 muertos en el tajo y en lo que llevamos de este han sido ocho los trabajadores que han perdido la vida mientras estaban en su puesto de trabajo".

En el comunicado leído en la Puerta Purchena conjuntamente por los representantes de ambos sindicatos, se puso el acento en la consecución de una globalización más justa, en la declaración del próximo 7 de octubre como Día Mundial por el Trabajo Decente y se reivindicaron medidas encaminadas a la consecución de la Europa social en la que primen el diálogo y las negociaciones colectivas.

Asimismo hubo un especial recuerdo a las últimas víctimas mortales del terrorismo etarra, especialmente los dos guardias civiles, Fernando Trapero y Raúl Centeno, así como el ex concejal socialista en Mondragón, Isaías Carrasco. El mensaje acentuaba el "rotundo rechazo a la barbarie terrorista y exigimos el abandono del uso de la violencia".

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