La pista de la niña desaparecida en Huelva se pierde en un autobús

  • Una testigo asegura que Mari Luz Cortés lloraba e iba acompañada de una mujer que le gritaba que se callase · Sin noticias de la pequeña desde el domingo

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Mari Luz Cortés, una niña de cinco años, desapareció el pasado domingo en la barriada marginal de El Torrejón, en Huelva, sin dejar rastro. Eran las 17.00 cuando el quiosquero de la Avenida de las Flores le despachó un paquete de gusanitos y otras chucherías. Ahí se pierde su pista, aunque una testigo aseguró ayer que vio a la niña sobre las 20.00 del domingo, en la línea 1 de los autobuses de Emtusa (una línea que pasa también por El Torrejón) "acompañada por una mujer de etnia gitana que le gritaba que se callara mientras la niña lloraba".

Los familiares de la pequeña se encuentran desesperados y no encuentran explicación, mientras sus vecinos se encuentran igualmente conmocionados. Irene Suárez, la madre de la pequeña Mari Luz, quiere pensar que la testigo acierta en su testimonio: "Es una pista fiable para mí, porque la mujer ha dado bastantes datos sobre la ropa que llevaba la niña y pienso que puede ser mi hija. Yo pensaba que llevaba coletas el domingo y la mujer ha dicho que tenía un gorro de lana burdeos y lila, pero puede ser que ella se lo pusiera antes de salir de casa, ya que hacía frío y estaba lloviendo".

Mari Luz es una hermosa niña de raza gitana pero de pelo castaño con betas rubias y de ojos color miel. Su madre le dio un euro para chucherías sin percatarse casi de que su hija salía sola de casa rumbo al quiosco, algo que no era usual. Irene se había tomado un relajante muscular para calmar un pequeño dolor físico y permanecía en estado de duermevela en el sofá de su casa, en el 2ºA del número 4 de la Plaza Rosa.

La pequeña bajó a la calle y recorrió sola los 100 metros que separan su casa del quiosco de María, Las Carrasco. Allí, el quiosquero le vendió un paquete de gusanitos, por lo que teóricamente fue en el camino de regreso a su hogar cuando la pequeña desapareció.

Los padres de la pequeña notaban su ausencia poco tiempo después, sobre las seis de la tarde, y alertaron de inmediato a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Una hora más tarde, la solidaridad tomaba las calles del barrio y cientos de vecinos se organizaban en batidas, sumándose al dispositivo de búsqueda policial para encontrar a la niña.

Otras personas de la barriada también expusieron ayer ante la Policía todo aquello que podía ser de ayuda. Según explicó una de las vecinas del lugar, el pasado verano ya se produjo un susto en el barrio cuando un grupo de niños jugaba en la calle y, según los menores, un hombre se acercó a una niña e hizo la intención de llevársela, ante lo cual comenzaron a tirarle piedras. Otra residente aseguraba que el pasado verano tuvo un susto similar con su hija.

El temor de la familia es que la menor haya sido secuestrada. Dicen que, aunque es muy simpática y abierta con los suyos, "es extremadamente desconfiada con los demás, por lo que no suele acercarse o hablar con personas extrañas". Con los ojos enjugados en lágrimas, su padre, Juan José Cortés, detallaba a los periodistas los rasgos de su hija y la ropa que llevaba: botas blancas, una falda vaquera de tablas y jersey y mallas de color rosa.

La investigación sobre la misteriosa desaparición de la menor seguía ayer varias líneas que, según las fuentes consultadas por este periódico, van desde el propio entorno familiar y vecinal de la niña a la cercana barriada de La Navidad.

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