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Amigos para siempre...

  • Desconocido Almería Los rojiblancos, que no se jugaban nada, hicieron el peor primer tiempo de la campaña ante un Recre con el agua al cuello Silbidos La afición local, indignada con lo que veía, no dudó en abuchear a su equipo

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Con una alineación inicial cargada de titulares (quizá sólo Kalu Uche y Acasiete no tuvieran tal consideración), Emery parecía dispuesto a refrendar el repetitivo mensaje de la semana, "el equipo va a salir a ganar", a la vez que traicionaba el discurso de las rotaciones, vigente desde el empate ante el Real Betis.

La situación en la que el Recreativo se presentaba en el Mediterráneo, con el agua al cuello, colocaba a los locales en el disparadero de la sospecha y el juego desplegado durante la primera mitad dio pie a que se sospechara. Se vio a un Almería desconocido, ramplón en la entrega y simple en la ejecución, como si de la noche a la mañana hubiera olvidado las virtudes que lo han convertido en la revelación de la Liga.

La apatía rojiblanca, hasta cierto punto lógica debido a la ausencia de objetivos por los que luchar (el orgullo propio parece un recurso caduco), trajo como consecuencia inmediata que los albiazules se hicieran desde el primer minuto dueños del balón. Los minutos iniciales sirvieron de tanteo pero tras avisar, el Recre golpeó. El aviso llegó de la mano del portugués Varela, que se marcó un esprint por la banda derecha sorteando contrarios que recordó al marfileño Ettien en sus mejores tiempos, todo ello culminado con un fuerte disparo desde fuera del área que obligó a Diego Alves a estirar los músculos para despejar.

El golpe fue casi consecutivo. Camuñas, pretendido por el Almería el pasado verano, se marchó por la izquierda y coló un pase medido entre Bruno y Pulido que el onubense Jesús Vázquez, tras rematar por dos veces, convirtió en gol superando la oposición del arquero brasileño.

El tanto visitante y los primeros silbidos de la grada parecieron despertar la conciencia de los locales, que se vinieron arriba con más inercia que convicción. Un inocente centro de Mané mal despejado por un defensa recreativista estuvo a punto de convertirse en la igualada de no ser por los reflejos de Sorrentino.

Instantes después era Juanma Oritz quien comandaba la ofensiva por la banda derecha. El alicantino se marchó en velocidad y se quedó sólo ante el meta italiano, optando entonces por cederle el balón a Uche cuando parecía más indicado que rematase él mismo. El nigeriano, forzado, no conectó de lleno con el balón. Ahí empezó y concluyó la oposición del Almería en la primera parte, el resto corrió a cuenta del Recre.

Emergió entonces la figura de Sinama Pongolle. El francés, extrañamente sólo en el borde del área, conecta una gran volea con la zurda que sorprende a Alves, al quien bate por alto favorecido por el efecto de folha seca que logra imprimirle al esférico.

Los silbidos se tornan en abucheos tras el 0-2 y antes del descanso, Álvarez Izquierdo, el único que parecía no enterarse del compadreo, expulsa a Iago Bouzón al mostrarle la segunda amarilla.

En el segundo acto, con un Recre en inferioridad, se guardaron las composturas y el Almería pisó el área con la asiduidad que le había faltado en el primero, pero sin el ímpetu necesario para al menos haber arrancado un digno empate que evitara romper la imbatibilidad del Mediterráneo en 2008, una mera anécdota, pero también un buen hito de cara a la campaña venidera.

El Recreativo estuvo con un hombre menos más de 45 minutos, pero nadie lo notó. Crusat, que era el único que junto a Mané pareció tomarse en serio el partido, no paró de correr por su banda y de sus botas nacieron las mejores ocasiones. Uche no llegó de cabeza a un centro suyo tras una jugada eléctrica de las que lo caracterizan. Poco después quien centraba era Negredo para que Acasiete, en boca de gol, despejara en lugar de rematar.

A esas alturas Pulido y Soriano ya habían cumplido con su cometido de ver la amarilla para borrarse del último desplazamiento a Barcelona y alguno se acordó de las estratagemas de Eto'o y Deco para ahorrarse el pasillo en el Bernabéu. Antes del final, Negredo y Mané tuvieron el gol de la vergüenza en sus pies, pero ambas ocasiones volvieron a contar con la inspirada actuación de Sorrentino. Cuando Álvarez Izquierdo pitó, Recre y Almería se hicieron amigos para siempre. Por Dios, que esto acabe cuanto antes...

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