Cuerpo de niño y espíritu de campeón

  • José Membrive Herrera compite con el Fermasa Andalucía Caja Granada · Tiene siete años, pero desde los tres va sobre dos ruedas por las calles de Alcóntar y, después, por la Escuela de Ciclismo de Armilla (Granada)

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Incansable, insaciable y verlo es impagable. José Membrive es un pequeño ciclista que reside en Tíjola pero sus lugares favoritos son las calles de Alcóntar y la Escuela de Ciclismo de Armilla (Granada) donde practica su gran afición: el ciclismo. Es tímido, pero su rostro delata a un chico feliz. Su madre, Rocío Herrera, cuenta que José era un niño muy rebelde e inquieto, no le gustaba ver la televisión ni, como a otros chicos de su edad, jugar al fútbol; su única fijación era la bicicleta.

Ahora tiene siete años, pero con sólo tres ya cogía la bici rosa de su prima para hacerse sus kilómetros. Sí, kilómetros. "Todo el día era: papá ¡vamos a dar un paseo con la bici! y, cada vez, alargaba más las distancias". Rocío explica que lo había apuntado a natación, "era un crío impaciente", sin embargo, de la piscina se cansó o, al menos, no era lo que más le gustaba. "Quiero apuntarme a bici", le decía José.

El amor de sus padres y la suerte harían, en poco tiempo, realidad el sueño del menor. "Un día, trabajando yo en un restaurante en Hijate, un muchacho que estaba aquí de Educación Física se interesó por el niño", señala la madre, quien continúa explicando que a través de diversos contactos conoció la escuela de Armilla y allí comenzó a entrenar. "A los cuatro años, por Reyes le compré una bici de montaña; se la tuve castigada tres meses porque era muy rebelde y en la escuela no iba muy bien. Desde que dimos con el ciclismo, mi hijo saca sobresalientes, ha cambiado al 100% y colabora mucho en casa". 

José viaja dos o tres veces al mes a Granada a entrenar. Rocío no piensa, en estos momentos, en que su hijo llegue a lo más alto del ciclismo. Ella y su marido hacen el esfuerzo de desplazarse a otra provincia porque "José es feliz, está disciplinado, hace una cosa que le  gusta, le veo muy seguro de sí mismo y en los estudios ha mejorado bastante, e incluso por la noche siempre está leyendo y los viernes está deseando hacer sus deberes para tener el fin de semana libre y salir con la bici".

La primera bicicleta de José, que costó en torno a 200 euros, dio paso el pasado verano a otra de carretera que ya costó unos 700 euros.  "Él tiene su hucha y no te pide otras cosas. Para nosotros es un sacrificio, porque tenemos una hipoteca, yo estoy en el paro, pero por mi hijo y ver su actitud lo hacemos". La gratitud correspondida con la responsabilidad para Rocío es enorme: "Ir a la escuela es un sacrificio pero a mí me recompensa que mi hijo me abrace y me diga: mamá este es el mejor día de mi vida o me lo he pasado muy bien. Al día siguiente va a la colegio contento porque está motivado". Pero Rocío, con los pies en el suelo, lo tiene claro, "su condición es estudiar y sacar buenas notas, si es así cogerá la bici, de lo contrario no". Es su motivación. Todos los días se da una pequeña vuelta por el barrio. "Mi marido tiene una Sherpa desde hace 14 años, nosotros no somos los que llevamos al crío, es él quien nos lleva a nosotros".

La madre de José desconoce   cuál es su límite, dice que el chico tiene mucha resistencia y para ella ha sido un acierto dar con la escuela porque se hacía muchos kilómetros, "se ha llegado hacer más de 30 pero como un juego y eso es mucho para un niño tan pequeño". 

La humildad que transmite la familia de José también se traduce en sus palabras: "Él no quiere ser protagonista de nada. En esta cuenca hay gente muy importante y que nos ha apoyado muchísimo. Por ejemplo, Miguel Ángel Mudarra que corre para la Selección Española de Atletismo de  Montaña y vive en Tíjola; él y su mujer Encarni Martínez nos han apoyado mucho porque viven el deporte". Rocío considera necesario que se movilice la actividad deportiva en la comarca, porque, comparando con otros lugares, dice que la zona  da lástima y que seguro que hay más niños como José que quieren disfrutar de distintos deportes.

El entrenar está formando a José en diferentes ámbitos personales y despierta en él otros. Rocío narra emocionada que, en la presentación del equipo Caja Granada, coincidieron con los paralímpicos, entre los que estaba el campeó del mundo, "él no se fijó si le faltaba una pierna o no, él decía: mira mamá es el campeón del mundo. A mí todo eso es lo que se me queda".

Miguel Ángel Díaz de la Escuela de Ciclismo de Armilla y ex ciclista profesional, explica que José, como otros chicos de su edad que practican este deporte, realiza unos 25 kilómetros por sesión de entrenamiento. "Si el niño sigue así y no deja los estudios, que es algo fundamental, tiene muchas cualidades para ser profesional", concluye.

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