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Espíritu de un equipo campeón

  • Empatados El Roquetas consiguió igualar la eliminatoria en la primer parte, pero perdió el rumbo tras el descanso Penaltis Todo se decidió desde los once metros, donde emergió la figura de Toni Bernal, que detuvo el lanzamiento de Castellón

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Partido no apto para cardíacos. El Roquetas consiguió dejar en la cuneta al Catarroja y sigue adelante en la deseada promoción de ascenso a Segunda B. Victorias como la de ayer, con sufrimiento en la prórroga y éxtasis tras detenerle el cuarto penalti Toni Bernal a Castellón, demuestran el carácter ganador y la garra de un conjunto diseñado para dar con sus huesos en la categoría de bronce del fútbol español.

Mención aparte merece la afición almeriense. Más de 4.000 personas abarrotaron la tribuna de un Antonio Peroles que llevó en volandas a su equipo. Los jugadores supieron agradecer el aliento de los hinchas, y festejaron la clasificación con todos ellos sobre el propio césped.

Para llegar a este punto hubo que sufrir todo un mundo. La eliminatoria se encarriló nada más comenzar. Javichu, el mejor en las dos eliminatorias junto a Toni Bernal, gana en velocidad a su par y aprovecha un magnífico pase en profundidad de un intermitente Jorge Pérez para hacer el primero a los 12 minutos. Alegría contenida porque todavía quedaba mucho trabajo por hacer. La inercia del mejor Roquetas de la temporada terminó por encerrar a un Catarroja que capeaba el temporal como buenamente podía.

Fue de nuevo Javichu el que le buscó las cosquillas a Chapi, pero Jesús realizó una magnífica intervención a remate de Megías de cabeza, que acabó en córner. Fue en este saque de esquina donde el Roquetas iba a igualar la eliminatoria en el minuto 37. Balón al corazón del área, falta de entendimiento de la defensa albiazul que no acierta a despejar y Esteban, con un disparo seco, aloja por segunda vez el esférico en las mallas de la portería visitante.

El Peroles estalló de júbilo. Los aficionados rojillos veían cómo su equipo iba embalado hacia la siguiente ronda de la promoción. Sin embargo, el Catarroja iba a vender muy cara su derrota y jugó todas sus bazas tras el descanso.

Antes de irse a los vestuarios, Esteban se inventa un fenomenal pase picado, Megías controla orientado hacia la portería, pero Chiri está rápido y tapona el disparo del máximo artillero del Roquetas, al que se le está resistiendo ver puerta en la presente fase de ascenso.

La segunda mitad comenzó con una clara demostración de intenciones del conjunto valenciano. Paco López, técnico visitante, adelantó sus líneas y la velocidad de Kike y Adrián iba a poner el nudo en la garganta de los aficionados roqueteros. Fue precisamente el extremo izquierdo albiazul el que, tras una gran dejada de Raúl Sáez obligó a Toni Bernal ha realizar la primera de sus múltiples intervenciones.

La respuesta del Roquetas no se hizo esperar. Iñaki saca rápido de banda, Jorge Pérez se aprovecha del despiste de Joan, pero su suave vaselina es repelida por el palo derecho de la meta de Jesús, que sólo pudo mirar.

Una nueva carrera de Kike puso a la zaga almeriense en muchos problemas. El 7 valenciano se marcha en velocidad de Abel Moreno, gana línea de fondo para poner el centro sobre Jara, y el despeje de Colina, con fortuna y con mucha agonía, se estrella en el larguero de la portería rojilla. Eran los mejores minutos de un peleón Catarroja, que se iba a ir del partido tras la expulsión de su delantero centro en el 74'. Jara decidió tomarse la justicia por su mano y le propinó un codazo a Xavi Molas por no querer echar el balón fuera para que atendieran a Riki. Los nervios estaban a flor de piel y, tras un conato de pelea frente al banquillo local, Albadalejo Navarro mandó a la grada al entrenador visitante.

Las aguas volvieron a su cauce y el parón le vino bien a los almerienses para tranquilizarse y asentar sus líneas. Aún con diez, Castellón tuvo el gol en sus botas para el Catarroja a la salida de un córner, pero Toni Bernal realizó una magistral parada.

Tras seis minutos de descuento, el 2-0 provoca la prórroga. Las dos partes de ésta fueron de mayor presencia del Roquetas en el área rival, pero ni almerienses ni valencianos querían perder lo cosechado en el tiempo reglamentario. Todo quedaba a expensas de la tanda de penaltis. Era una muerte súbita, una quiniela, una lotería. Pero Toni Bernal, con el santo de cara tanto en la ida como en la vuelta, adivinó las intenciones de Castellón y dio el pase.

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