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Fiesta vicaria en el Infanta Cristina

  • Ventaja El Vícar Goya Jarquil fue siempre por delante en el marcador y llevó la iniciativa en todo momento Exclusiones El Puertodulce Roquetas no aprovechó las superioridades numéricas en los momentos clave del encuentro

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Un derbi tiene una serie de connotaciones que lo hacen un partido diferente a los demás. La campaña puede no haber sido todo lo buena que se esperaba, pero ganar a tu máximo rival siempre hace olvidar las penas. Puertodulce Roquetas y Vícar Goya Jarquil disputaron ayer un encuentro cargado de emoción, piques deportivos, momentos de gran juego y algunos fallos provocados por los nervios de jugar un encuentro de tanta intensidad.

Además, el Pabellón Infanta Cristina presentó una gran entrada. Alrededor de unas 700 personas (según datos oficiales facilitados por el club), de las cuales la mayoría eran niños. Se dejaron notar también algunos aficionados llegados desde Vícar, al igual que José Juan Rubí, concejal de Cultura y Deportes de Roquetas, y María Isabel Requena, delegada de Turismo y Deporte, que presidieron el derbi almeriense.

El inicio del encuentro tuvo claro color visitante. El Vícar Goya salió a morder y quiso mandar en el marcador. El Roquetas consiguió empatar antes de la exclusión de Isa Bastero, momento que aprovecharon las de Miguel Ángel Florido para coger la máxima ventaja (3-6). Que tres goles sea la distancia máxima a lo largo de sesenta minutos dice mucho, y muy bueno, de la intensidad defensiva de los dos equipos.

Las de Pepe Salguero no encontraban huecos por los que penetrar en el muro vicario. El entrenador roquetero había apostado por un 6-0 , mientras que Miguel Angel Florido se decantó por una defensa presionante sobre Ana Paula y Trini Mari, lo que impidió que las roqueteras hicieran las transiciones fáciles y de manera efectiva.

El tempo del partido lo llevaba el Vícar Goya, lo que le hizo al técnico local replantearse su táctica inicial. Salguero sacó a Pitu a la cancha para que presionara en línea de nueve metros. Las rojillas ganaron en intensidad y confianza y se ponían de nuevo codo con codo con sus rivales (8-8).

Poco a poco, el encuentro se fue endureciendo. El descanso se iba acercando y las fuerzas empezaban a flojear. Las defensas se imponían con cierta facilidad a ataques muy directos y poco efectivos. En estos momentos salió a relucir la efectividad de la jugadora brasileña Aline, que anotó sus cinco lanzamientos desde el punto de penalti, y que mantenía siempre cerca al Roquetas en el marcador. Pero la calidad de Sara Castro así como el buen trabajo de Koleva en ataque hacía que las vicarias se fueran al descanso en ventaja (14-15). La distancia era mínima, pero suficiente como para afrontar con seguridad la segunda mitad.

En el descanso, tanto Pepe Salguero como Miguel Ángel Florido tomaron buena nota de lo ocurrido durante estos treinta minutos y tranquilizaron a unas jugadoras que tenían aún por delante mucho tiempo para darle la vuelta a la contienda o para aumentar la diferencia.

Como al comienzo de partido, las vicarias salieron más enchufadas. Sin embargo, ahora las defensas empezaron con la misma intensidad con la que habían acabado la primera mitad. Las ventajas se mantenían siempre en torno a dos o tres goles para las de Miguel Ángel Florido. Las rápidas contras guiadas por la roquetera Pitu permitían a las locales no perder de vista al Vícar en el marcador (17-20).

El tiempo pasaba y las visitantes iban amasando su victoria. Pero el Roquetas quiso jugarse su última baza a un doble o nada. Pepe Salguero adelantó a su defensa para presionar arriba y provocó cierto desconcierto en sus rivales. De hecho, el Vícar Goya se iba a quedar en inferioridad tras las exclusiones de Jelicic, la tercera y por tanto, excluída definitivamente y la primera de Koleva.

Pero cuando parecía que todo se le iba a poner de cara a las rojillas que tenían dos jugadoras más sobre la cancha, los nervios se apoderaron del plantel roquetero. En superioridad, el Puertodulce sólo pudo marcar un tanto y no recortó diferencias (20-21). Es más, Sara Castro iba a forzar un penalti para su equipo que, sin embargo, se encargaría de detener la portero local Jackie.

Esos nervios finales que surgieron efecto en el Puertodulce pero no en el Goya, fueron la clave para decantar el partido. Koleva le iba a dar la puntilla al equipo roquetero (23-25) que se iba a retirar entre los aplausos de su afición, mientras que todas las jugadoras vicarias hicieron una piña en el centro del campo y celebraron con alegría el triunfo.

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