Fútbol l Primera División (34ª Jornada)

El alirón tendrá que esperar

  • La Cibeles debe aguantar una semana más, debido a la victoria del Villarreal ante el Betis, pero el feudo madridista comenzó a disfrutar de una fiesta anticipada tras ver como su equipo vencía a los bilbaínos

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El estadio Santiago Bernabéu disfrutó sintiendo al Real Madrid campeón, pese a que el triunfo del Villarreal aplazó los festejos, pero no el ensayo del alirón con un partido vistoso, de buen fútbol, en el que Javier Saviola demostró las razones por las que viste de blanco. La Cibeles tendrá que esperar pero el Bernabéu comenzó a disfrutar de una fiesta anticipada. Degusta el juego de un equipo crecido, que se siente campeón y sin ataduras ni presión, por la amplia distancia con sus perseguidores, desata su mejor fútbol.

Poco importaba que el triunfo del Villarreal impidiese el alirón. Las paradas de Diego López, portero formado en el Real Madrid, ante el Real Betis prolongaban la lucha por el título y el equipo blanco lejos de relajarse, conocedor del resultado, saltó al césped con el triunfo en la mente ante un Athletic que confirmó su crecimiento.

Saviola se 'colaba' en el equipo titular del Real Madrid y demostraba que Bernd Schuster ha sido injusto con él. Desaparecido en el mapa desde su lesión en la eliminación copera, ha esperado su oportunidad con paciencia. Es su forma de ser. Hay quienes le acusan de conformista, pero hoy demostró que merece más.

Arrancó el duelo con un ritmo endiablado. La presión del Real Madrid y la velocidad que imprimió a su fútbol desde el pitido inicial, hacían augurar una buena noche de fútbol. Los equipos se contagiaron del ambiente festivo de la grada. Robinho y Sneijder fueron los primeros en probar a Armando, mientras Saviola, en su primera incursión pedía mano por un centro que de forma involuntaria rechazaba en la zaga bilbaína. Dos años después regresaba Gurpegui. Cumplida su sanción por dopaje, lideraba una defensa que comenzó dura y con orden. Fuertes en el juego aéreo, soportaron el ritmo blanco. Y eso que cuando no era Saviola, se descolgaba Raúl o entraban con potencia Sneijder y Guti. Las variantes blancas eran numerosas.

El partido iba de área a área y, en una de esas, Llorente encontró premio a su esfuerzo. Heinze cometió un error infantil, metiendo el cuerpo en el momento del remate, cuando había perdido la posición, y el árbitro no dudó en señalar el punto de penalti. Y Casillas puso en pie al Bernabéu. Salvó el lanzamiento potente, pero sin colocación, de Garmendia. El primer acto lo cerró, como no, Saviola. Sus desmarques le permitieron disfrutar de dos ocasiones ante las que respondió bien Armando. El trabajo no se redujo en el inicio del segundo, cuando Sneijder y de nuevo Saviola probaron suerte. El Athletic mostró flaquezas en defensa y de eso se aprovechó un Madrid 'matador'.

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