Fútbol l Primera División (35ª Jornada)

El alirón contra la permanencia

  • Choque de objetivos en un Reyno de Navarra en el que el Madrid puede proclamarse hoy campeón

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Osasuna y Real Madrid se enfrentan en el Reyno de Navarra, en un encuentro que mide la necesidad de puntos de los locales en su lucha por la salvación ante la cuenta atrás de los madridistas al título, y que está condicionado por el resultado del Villarreal que puede convertir al Madrid en campeón antes de jugar.

La posibilidad de que el Real Madrid sea campeón antes de saltar al césped del Reyno de Navarra también será seguida de cerca por el Osasuna. No vive ajeno a esta circunstancia, ya que considera una ventaja enfrentarse al líder sin que se juegue nada.

Aunque desea centrarse en sí mismo para, al margen de las cábalas, sumar la primera de las dos victorias que necesita para mantenerse en la categoría.

Los rojillos, dos puntos por encima del descenso, acumulan tres derrotas consecutivas en casa y perdieron por 1-4 la pasada temporada ante el Real Madrid, aunque querrán demostrar que se crecen ante las adversidades, para lo que ha reclamado el apoyo de su afición.

El técnico osasunista, José Ángel Ziganda, acumula las bajas de los lesionados Ludovic Delporte y Xavier Margairaz, y de Juanfran Torres, que no puede jugar por el contrato de traspaso del Real Madrid, lo que le llevó el domingo pasado a forzar la quinta amarilla. Ziganda dirigió ayer una sesión a puerta cerrada en el Reyno de Navarra y hasta hoy tras un último entrenamiento matinal no ofrecerá la lista de convocados, aunque se presumen dos cambios en el once, con las novedades de Javier Flaño en la defensa y del ex madridista Javier Portillo en la delantera, en sustitución de Juanfran y Kike Sola.

El encuentro ha sido declarado de "medio de ayuda al club" por parte de la Junta Directiva osasunista, lo que significa que los socios deben pagar. También es "partido de alto riesgo" por la Comisión Antiviolencia.

El Real Madrid estará pendiente antes de jugar de las noticias que lleguen desde El Madrigal. Aunque pocos quieren celebrar el título en el hotel, las cuatro horas de diferencia entre los dos partidos, puede certificar el título antes de pisar el Reyno de Navarra.

En los deseos de la plantilla del Real Madrid no estaba celebrar el título en uno de los terrenos más hostiles del panorama español. Preferían haberlo logrado la pasada jornada (el triunfo del Villarreal en Sevilla ante el Betis lo impidió) o en la próxima, con el morbo de salir campeón ante el eterno enemigo, el Barcelona, con el estadio Santiago Bernabéu como escenario de la fiesta.

Pero Bernd Schuster va a lo suyo y pase lo que pase en el partido de Villarreal ante el Getafe, su equipo titular no estará condicionado, y buscará un triunfo que le permita cerrar con brillantez una temporada, tras su última mejoría de imagen.

Tres victorias consecutivas (Murcia y Athletic en el Bernabéu y Racing en El Sardinero), ha sido el golpe en la mesa final para sentenciar la lucha por el título. Y lo ha hecho con una imagen con la que ha disfrutado el madridismo y ha desatado las ganas de repetir título liguero por segundo año consecutivo, un hecho que hacía 18 años que no conseguía. Schuster recupera en su equipo titular a Cannavaro en el centro de la defensa pero pierde a Guti.

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