El dulce secreto de Francisco y Joaquina

  • Este matrimonio cuenta con la receta de un postre único de Canjáyar, los merengues. Hoy reparten gratis 1.000 unidades

La receta ha pasado de generación en generación manteniendo todo su sabor y encanto. Aunque se conocen los ingredientes de este dulce: clara de huevo, azúcar y limón, nadie ha conseguido copiar los deliciosos merengues que desde hace 47 años confecciona Francisco Pastor junto a su esposa Joaquina Cazorla. "Nos han ofrecido mucho dinero por la receta, pero esto es nuestro y no saldrá de nuestra familia", declara esta pastelera orgullosa de que su dulce en manos de cinco generaciones haya traspasado fronteras.

La receta de los merengues comenzaron con el bisabuelo de Francisco, que al igual que su mujer, recientemente se ha jubilado pasando el secreto de su dulce a su hija, que gestiona hoy por hoy junto a su marido una pastelería en la capital llamada Delicias de la Alpujarra (Marqués de Comillas, 7). Aquí encontrarán también este pastel que se deshace en la boca y que tiene un leve sabor a limón.

A pesar de su retiro, Francisco y Joaquina continúan (ya no con el mismo ajetreo que años atrás y más bien por cumplir con sus conocidos) realizando este manjar que no falta en toda festividad canjilona que se precie. Como ejemplo, la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz del Voto, que se celebra hoy miércoles, y que coincide además con la clausura del Año Jubilar.

Este año, y como agradecimiento a todo su pueblo, Francisco y Joaquina han decidido invitar a sus paisanos y a todos los que se acerquen a Canjáyar a degustar este dulce único y exclusivo. Será a las 19:30 horas cuando repartan más de 1.000 unidades de sus conocidos merengues en la plaza de la Constitución.

Antes Francisco y Joaquina, a quienes estos días acompañan para ayudarles su nieta Paola Pastor, tienen por delante muchas horas de trabajo, pero no se quejan porque esta invitación la realizan con gusto e ilusión. "Vamos a trabajar durante toda la noche", explica Joaquina Cazorla, quien aclara que para cada tirada (unos 200 merengues) se necesitan alrededor de unas cuatro horas de trabajo.

Por tanto, y para llegar a su meta de más de 1.000 unidades, la actividad será intensa en el obrador con el que cuentan estos pasteleros en su casa de la calle Juan Navarro. Una sala prohibida para los ajenos a la familia Pastor y que esconde en exclusividad el proceso de elaboración y fórmula de este histórico dulce, que "ha sido postre en los banquetes de muchas bodas, bautizos y comuniones de la comarca durante décadas", según recuerda Joaquina Cazorla.

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