Alfonso Guerra. Diputado

“A Zapatero le diría: no sigas los consejos de los demás”

  • Tiene 69 años, es el diputado más antiguo del Congreso y nunca se ha mordido la lengua. Él sostiene que son mayoría los que le quieren y “muchos menos los que sienten un odio que seguramente estará justificado”. Sigue viviendo en Sevilla y trabaja en Madrid media semana. Preside la Comisión Constitucional del Congreso y la Fundación Pablo Iglesias. Esta semana presentó el último número de la revista Ínsula, de la Fundación José Manuel Lara, dedicada al aniversario de la muerte de Machado, donde aprovechó para reivindicar la vigencia del poeta.

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–¿Qué ve desde su rincón del hemiciclo?

–No estoy en un rincón.

–Pero diga qué ve.

–La política ha cambiado mucho en España. Ahora nadie compra nada. Incluso si lo multiplicas por veinte es insuficiente. Así es muy complicado hacer política.

–¿Y usted cómo ha cambiado?

–Soy más tolerante hacia las posiciones que no son mías. Pretendo comprender más y juzgar menos.

–¿Qué leyenda sobre usted le sorprende más?

–La idea de que lo controlo todo con mano de hierro. He tenido muchos colaboradores y ni uno solo puede decir que le he gritado. Me interesan las otras opiniones.

–Tiene fama de seco, ¿o es una careta?

–No es verdad. En la etapa más dura del señor Aznar, cuando los diputados de uno y otro signo ni se hablaban, el único que se relacionaba era yo. Un café con un contrincante reduce la agresividad.

–¿Diría que no tiene pelos en la lengua?

–Se trata de ir contracorriente. O, como decía Camus, de estar contra el espíritu de la época. Cuando no se podía denunciar nada de la Unión Soviética te tachaban de anticomunista. Ahora ocurre con algunos nacionalismos. 

–¿Qué ocurre?

–Si uno critica una disposición, una sola disposición, de un Gobierno de una comunidad autónoma se convierte en anticomunidad.

–¿El patio anda algo revuelto? 

–Un poco. La Disposición Adicional Primera de la Constitución se redactó para que los nacionalistas vascos vinieran a la construcción del Estado. Y no sólo no vinieron, sino que reclaman más y más.

–¿Sólo los vascos?

–Otras comunidades también recurren al historicismo y hay un choque de legitimidades, entre la legitimidad histórica y la democrática. Yo estoy con la segunda.

–¿Todo se multiplica por diecisiete?

–Hay comunidades que no te dispensan Sanidad, salvo en las Urgencias, si tu tarjeta sanitaria no es de allí. 

–Pensaba en las licencias de caza.  

–También, aunque ya digo que hay cosas más importantes.

–¿Le gusta la cacería?

–Lo único que me gusta de la caza es el paseo por el campo, sin disparar. Una vez, en un país africano, el presidente me quiso regalar un permiso para cazar un  elefante. ¡Le pregunté si se había vuelto loco! 

–¿Tenía que dimitir el ministro Bermejo?

–Él ha explicado que no se sentía capacitado porque la persecución le impedía cumplir su tarea. Puede que su afición le hiciera perder de vista que en las cacerías se reúne gente muy particular.  

–¿Muy poco de… izquierdas?

–Hay una acuñación cultural según la cual mezclar política y cacería es una cosa de la época de La escopeta nacional. Aunque mi opinión es que el que ha salido de caza es Rajoy.

–¡No me diga!

–Se ha quitado de en medio, de un plumazo, a los dos candidatos a sustituirle: a la de Madrid y al de Valencia. Hay una operación de ajuste de cuentas en el PP y Rajoy ha salido beneficiado.

–¿Por qué envidiará Solbes al dimisionario?  

–Le preguntaron qué envidiaba de él y contestó: “¡Que ya no tiene la responsabilidad que tengo yo!”. Lo dijo en un tono desenfadado.

–Su tarea asusta.

–Solbes es una persona con solidez. Tiene una teoría económica, que probablemente no sea la que tengo yo, pero da confianza. 

–Explique la suya.

–Llevo años denunciando que la socialdemocracia arrió las banderas propias para asumir la teoría del altar del mercado. ¡La que armaron cuando dije que los beneficios deberían tener un límite! 

–¿Es el fin del capitalismo?

–Es el fin del capitalismo tal como existía hasta hace poco, pero se readaptará. La mayor parte del dinero que se mueve en el mundo va a paraísos fiscales. Hay que acabar con eso.     

–¿Qué consejo le daría a ZP?

–Le diría: no sigas los consejos de los demás. Hay que escuchar a los expertos, leer los informes, pero una vez asimilado todo, el presidente del Gobierno debe tener criterio propio, en beneficio del progreso y de la mayoría.

–¿Se considera un mártir de la renovación?

–Un mártir no. Es un error pensar que lo joven es siempre mejor. El de 50 años que es un idiota ya lo era con 15, y al revés.

–¿Qué se dirá en el futuro del guerrismo?

–Nunca he dado carta de naturaleza a un movimiento organizado. Muchas personas confían en mí y lo agradezco. A veces me da un poco de miedo que la gente crea que les represento con tanta fuerza.

–¿No es así?

–Utilizo un lenguaje que se entiende y que baso en convicciones. Eso satisface. Pero lo que quedará, si queda algo, es que había un tipo que hablaba claro, cosa que no es corriente en política.

–¿La crisis podrá con el socialismo andaluz?

–El Partido Socialista logró aquí, en la Transición, una compenetración grande con los ciudadanos. Hay una identificación difícil de combatir.

–¿Llegará la renovación a Andalucía?

–La teoría de la renovación siempre la aplican los renovadores con una excepción, que son ellos mismos. 

–¿Se refiere al presidente Chaves?

–No me refiero a nadie. Si hay relevo o no, lo decidirá el partido.

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