Aznar llama a defender el castellano en el País Vasco y Cataluña

  • El ex presidente popular ha asegurado que "no es posible asumir nuevas vueltas de tuerca en contra de nuestra lengua común, la de todos, como las que se proponen en el País Vasco y Cataluña".

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El ex presidente del Gobierno José María Aznar cree que ha llegado el momento de "reformar" las políticas lingüísticas de las autonomías con lengua propia, en especial las del País Vasco y Cataluña, que cree se han convertido en "instrumentos de coacción" contra los castellanohablantes.

Aznar ha arremetido con dureza contra las políticas lingüísticas desarrolladas hasta ahora por algunas autonomías y ha hecho un llamamiento a "revisarlas a fondo", aprovechando la presentación en Barcelona del libro "¿Libertad o coacción?. Políticas Lingüísticas y nacionalismos en España", editado por la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), que preside.

En el primer acto público convocado por el Instituto Cataluña Futuro, dependiente de la FAES, el ex presidente popular ha asegurado que "no es posible asumir nuevas vueltas de tuerca en contra de nuestra lengua común, la de todos, como las que se proponen en el País Vasco y Cataluña".

Aznar ha hecho referencia al sistema educativo en Cataluña y ha calificado de "inaceptable" que "se niegue el principio mismo de elección a padres y alumnos", dado el método de inmersión lingüística en catalán que impera en las escuelas.

"Ha llegado el momento -ha dicho- de evaluar el efecto de décadas de políticas de supuesta normalización, y de aportar las propuestas de reforma que aconsejan tanto la experiencia pasada como el futuro que preparan unos nacionalismos radicalizados, intervencionistas e insensibles a las exigencias del respeto a la pluralidad, la igualdad y los derechos inderogables de todo ciudadano español".

Aznar ha denunciado que las políticas promovidas "por los nacionalismos" plantean "un grave problema de libertad" y "acentúan su peso como instrumentos de coacción", y ha asegurado que se basan en la negación de la realidad.

En concreto, ha hecho referencia al caso del País Vasco y Cataluña, donde, a su juicio, "se aborda un proceso de revisión" de las políticas aplicadas que pretende "incorporar a las políticas lingüísticas en estas comunidades nueva dosis de coacción".

En estas comunidades, los gobernantes no han sido capaces, a su entender, de ofrecer modelos lingüísticos "eficaces y respetuosos con la pluralidad".

En su discurso, ante una sala llena por un centenar de personas, entre ellos los máximos dirigentes del PP catalán, Aznar ha denunciado también que en estos momentos "se gobierna buscando el silencio del disidente" y "todo el que discrepa de la acción gubernamental es objeto de críticas, es tildado de antipatriota y de anticatalán, cuando no de acoso".

Bajo la coordinación de Xavier Pericay, el libro presentado hoy recoge una serie de ensayos sobre las políticas autonómicas en materia lingüística de personas como Joan Juaristi, Armando de Miguel y Valentí Puig.

Los autores concluyen que los nacionalistas utilizan las políticas lingüísticas como un instrumento más al servicio de su proyecto político, incumpliendo el artículo 3 de la Constitución, cuando dice que el castellano es la lengua oficial del Estado.

El libro asegura, en relación a Cataluña, que "la población castellanohablante no goza de ningún derecho que la ampare en el uso del español" y que "los socialistas y sus socios reservan este derecho únicamente a los catalanohablantes".

"Los nacionalistas se han apropiado de la lengua como instrumento de coacción y coerción para todos aquellos que no comulguen con su credo", se afirma en el texto, en el que sus autores defienden que el Estado recupere la competencia en la promoción y defensa de la lengua española.

El presidente del PP catalán, Daniel Sirera, que ha acompañado a Aznar en el acto, ha asegurado, en referencia a Cataluña, que "un país no es libre cuando hay sanciones por rotular en castellano o cuando un niño no puede escolarizarse en castellano", y ha denunciado que la política de la Generalitat "es profundamente anticatalana, busca la discordia y rompe la convivencia".

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