Bono declara 18 quejas por fallos en la seguridad de los vuelos antes del Yak-42

  • El ex ministro de Defensa asegura ante el juez que el Estado Mayor de la Defensa recibió 18 "quejas" sobre los vuelos contratados para el traslado de tropas y "probablemente" una de ellas llegó al gabinete de Federico Trillo.

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Fuentes jurídicas así lo han asegurado al término de la declaración de Bono ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, que ha durado casi dos horas y media, y en la que también el ex ministro ha aportado datos e informes sobre el accidente, pero "sin apuntar nombres ni cargar las tintas sobre Trillo".

Además, las mismas fuentes han apuntado que Bono ha reconocido que abrió la investigación sobre el accidente a propuesta del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y para atender "la situación de angustia" de las familias.

En relación con las 18 "quejas", los representantes legales de los familiares han señalado que Bono le ha transmitido a Grande-Marlaska que había "malestar elocuente y alto" sobre el transporte de tropas, algo que se conocía en el Parlamento antes del accidente a raíz de una pregunta realizada por una diputada del PP el 30 de abril de 2003.

Han asegurado que el ex ministro ha desvelado que hubo restricciones en el presupuesto de la contratación de vuelos a causa del vertido del Prestige y de la guerra de Iraq y que se ha comprometido a aportar más documentación sobre la investigación que realizó durante su mandato al frente del Ministerio de Defensa (abril 2004-abril 2006).

En unas breves declaraciones a los periodistas tras comparecer ante el juez como testigo, ha dicho que se ha ratificado en lo que dijo en el Pleno monográfico en el Congreso que tuvo lugar el 21 de octubre de 2004 sobre el accidente.

Entonces, reveló que se ignoraron 16 quejas presentadas por parte de los militares, del servicio de inteligencia del Ejército de Tierra y del Mando Aéreo de Levante, advirtiendo sobre la falta de seguridad de este tipo de vuelos.

También afirmó que se decidió cambiar el avión -Tupolev por Yakovlev- un mes antes del accidente por un ahorro "despreciable" de 6.000 euros, denunció que la tripulación del Yak acumulaba más de 23 horas de vuelo y el avión voló con dos averías graves, sin la caja de registro de voz de la cabina desde hacía un mes y sin el sensor de combustible.

Ante los periodistas ha reiterado esta tarde que no había dicho "nada diferente" a lo que había declarado anteriormente y ha respondido "todo lo que sabía" a lo que se le ha preguntado.

Igualmente, ha señalado que ha venido a la Audiencia Nacional por respeto a la justicia y a las familias de las víctimas, con las que se ha reunido durante unos minutos en una sala de vistas del tribunal.

El presidente del Congreso ha recalcado que él no es "el juez de nadie, el fiscal de nadie ni el abogado de nadie" y que cumplía con su obligación de ciudadano con su comparecencia ante el juez, en la que aparte del fiscal de la causa, Fernando Burgos, ha estado presente el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza.

Bono es el penúltimo testigo citado de momento por el juez en la investigación que tiene abierta exclusivamente sobre la contratación del avión, que se estrelló en Trebisonda (Turquía) el 26 de mayo de 2003 y en el que murieron 62 militares.

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