"Juntos, Zapatero y Rajoy formarían un gran estadista"

Fernando Jáuregui (Santander, 1950) ha hecho bandera de la divisa del periodismo anglosajón de que noticia "es aquello que no quieren que se cuente". En su libro La Decepción, título con el que enjuicia los cuatro años de gobierno de Zapatero que toca a su fin, destapa la intrahistoria política de esta legislatura.

-¿Ha tenido muchas trabas para confeccionar su libro?

-La mayor traba me la ha puesto el presidente del Gobierno, protagonista del libro, que no me ha recibido aunque ha sido el único.

-Decepción, que da título al libro, y trepidante son los dos términos a los que recurre insistentemente en sus páginas para describir esta legislatura...

-Para el espectador, para el mirón, ha sido muy trepidante, movida e, incluso, divertida, pero para el ciudadano el comportamiento de la clase política ha sido muy decepcionante.

-¿Por qué decepcionante?

-Porque no hemos arreglado muchas cosas y se han tocado otras que no era necesario tocar, como algunos estatutos de autonomía, y porque tampoco hemos avanzado mucho, salvo en algunas leyes sociales que todavía faltan por desarrollar.

¿Qué culpa atribuye a Zapatero y a Rajoy en ese balance negativo que hace?

-Zapatero ha hecho una política muy unilateral, ha hecho lo que le ha dado la gana y de manera muy personalista. A Rajoy le ha ocurrido lo contrario, que se ha apoyado en algunos grupos que probablemente han descentrado al PP y le han ido alejando del centro y son los que han triunfado en la recta final después de ver la salida de las listas de Gallardón.

-Rajoy o Zapatero, ¿quién tiene mejores aptitudes?

-Entre los dos harían un gran estadista, pero a saber lo que nos depararía la suma de sus defectos.

-Dice también que la credibilidad de Zapatero está tocada y le reprocha que ha sido muy crédulo respecto del final de ETA. ¿Le pasará factura en las urnas?

-Haberlo intentado no le pasará factura otra cosa es que no lo ha hecho nada bien, y creo que esta circunstancia le va a pasar factura porque la gente no perdona que no haya dicho la verdad, que insistiera que no había negociado políticamente después de la T-4 y luego resulta que en una entrevita dijo que sí. Todavía no ha causado un gran impacto porque estabamos con el efecto Gallardón.

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