Cosentino celebra 50 años en Cataluña mirando al futuro

  • El acontecimiento congregó a más de 300 asistentes, en su mayoría clientes y marmolistas en el centro que la firma almeriense posee en Sant Feliú de Llobregat

El Grupo Cosentino ha celebrado el 50 aniversario de su presencia en Cataluña con un acto que reunió a más de 300 clientes y marmolistas en el Cosentino Center, situado en Sant Feliú de Llobregat (Barcelona).

En 1958, Eduardo Martínez-Cosentino, uno de los fundadores de la compañía y hermano del actual presidente, Francisco Martínez-Cosentino, abrió un almacén en Hospitalet, convirtiéndose en el primero que la firma almeriense inauguraba fuera de Almería. Tras los primeros éxitos con las tablas de mármol blanco Macael, la introducción de travertinos y granitos o la implantación de lo que fue el primer puente grúa del sector, Cosentino Barcelona se trasladó en 1980 a Sant Feliú de Llobregat, almacén que en la actualidad se ha convertido en uno de los primeros Cosentino Centers de la compañía almeriense en España.

Aunque de origen almeriense, la historia de la empresa familiar ha tenido una importante vinculación con Cataluña y sobre todo con el denominado pueblo de las Rosas, Sant Feliú de Llobregat, donde los miembros fundacionales de Cosentino fueron pioneros en los años 70 y 80 en la industrialización del mismo, sobre todo en la zona de El Plá.

En la actualidad, la de Sant Feliú es una de las mayores instalaciones que el grupo tiene en España, y se ha transformado en un auténtico centro de formación en piedra natural, showroom e instalación logística para los profesionales catalanes.

Durante su discurso, Eduardo Martínez-Cosentino destacó que "en estos 50 años he vivido momentos duros y difíciles, pero también éxitos y situaciones de gran satisfacción. Barcelona, y Cataluña en general, nos acogió en su momento con hospitalidad y generosidad, y durante todos estos años, la relación no ha hecho más que consolidarse y crecer. Esta tierra fue clave para nosotros, y estaremos siempre agradecidos por ello".

Por su parte, Francisco recordó su presencia en Barcelona en los 70 dónde ejerció de maestro de escuela y afirmó que "esos años ayudaron también a forjar mi carácter, y me permitieron entender y apreciar al pueblo catalán", y tuvo palabras de agradecimiento para sus padres, Eduardo Cosentino y Eduarda Justo.

Concluyó asegurando que "el músculo y la ambición de Cosentino se mantienen fuertes e intactos. El presente es atractivo y exitoso. El futuro sigue siendo aún más esperanzador e ilusionante que nunca".

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