Encuentran la manera de engañar a los hongos para que no infecten a cultivos

  • Una investigación del ceiA3, en el que se encuentra la UAL, descubre cómo desactivar la infección

¿es posible engañar a un hongo para evitar que encuentre la raíz de la planta y prevenir la infección? Así lo indica el descubrimiento de David Turrá y Stefania Vitale, dos investigadores postdoctorales de la Universidad de Córdoba y pertenecientes al grupo de investigación adscrito al ceiA3, del que forma parte la Universidad de Almería, 'Genética molecular de la patogénesis fúngica | BIO-138', que junto con su equipo de trabajo en el Departamento de Genética estudian la estructura que adopta la a-feromona, una pequeña proteína que activa a los receptores celulares de los hongos.

Las infecciones por hongos causan anualmente pérdidas millonarias en diferentes tipos de cultivo, destruyendo cosechas que podrían alimentar a cientos de miles de personas. Hace siglos que los agricultores buscan maneras de bloquear la acción de estos organismos parasitarios, muchos de los cuales infectan a la planta a través de las raíces.

La clave está en manipular la estructura de una feromona

El último hallazgo del equipo de la UCO ha sido el descrito en la revista 'Journal of Biological Chemistry' por el investigador David Turrá, centrado en la estructura de la feromona para encontrar en ella la manera de manipularla y evitar que atraiga al hongo. Según describe el trabajo, la estructura de la a-feromona puede contener la clave para que las plantas no puedan ser infectadas. Dicha feromona es producida por los hongos para atraer a sus parejas durante el apareamiento. Curiosamente, la feromona actúa sobre el mismo receptor que el hongo utiliza para localizar a la planta e infectarla. Se trata de una molécula pequeña formada por una cadena de diez aminoácidos que adopta una estructura en forma de horquilla.

La investigación, en la que el equipo de la UCO ha contado con la colaboración de expertos en biología estructural de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto de Química y Física Rocasolano del CSIC, desvela que ese pliegue en la estructura de la feromona es crucial para activar al receptor del hongo. De tal manera, que si se manipulan los aminoácidos para que no se forme el bucle, deja de activarse la respuesta fisiológica del hongo, quedándose bloqueado.

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