El Parlamento turco permite el velo en las universidades entre protestas

  • La medida se ratificará mañana · Más de 100.000 personas, sobre todo mujeres, protestaron contra el levantamiento de la prohibición por temor a que se extienda a escuelas primarias y oficinas públicas

En una lucha que alimenta las tensiones entre religiosos y seculares, el Parlamento turco se dispone a levantar la prohibición de llevar el velo islámico en las universidades del país, después de que la propuesta del Gobierno fuera aprobada por abrumadora mayoría ayer a primera hora.

Un total de 404 diputados de los 550 del Parlamento votaron a favor de los dos cambios en la Constitución, en los apartados sobre igualdad ante la ley y el derecho a la educación. La ratificación parlamentaria será mañana.

Para sus impulsores, las reformas son una cuestión de derechos humanos. Sus detractores temen una grave amenaza contra los fundamentos seculares turcos.

El conservador islámico Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), que llegó al poder por primera vez en 2002, siempre despertó las sospechas de los militares, tradicionales defensores de la secularidad, del poder judicial y de la comunidad académica, pero la ofensiva para permitir el uso del velo incrementó las tensiones.

Más de 100.000 personas, principalmente mujeres, protestaron la semana pasada en Ankara contra el levantamiento de la prohibición, por el temor de que la medida se extienda luego a escuelas y las oficinas públicas. Las promesas del gobierno de que la medida se limitará a las universidades no convence a todos, y el debate parece a veces surrealista.

El gobierno propone autorizar exclusivamente el uso de velos holgados con un nudo bajo el mentón, según el estilo tradicional turco, y no el que prefieren las esposas de los líderes del AKP, incluyendo a la mujer del primer ministro Recep Tayyip Erdogan, Emine, que cubre el cuello y se considera de orígenes árabes.

Una medida de este tipo significaría el despliegue de policías en las universidades para asegurar que los velos son los indicados.

A esto se suma la ironía de que el más feroz de los políticos seculares, el líder del Partido Popular Republicano, Deniz Baykal, convocó una reunión esta semana para afirmar que el Corán no impone el uso del velo.

La terquedad del gobierno turco en este asunto también ha desalentado a los liberales y a los diplomáticos europeos, para quienes la retirada de la prohibición del velo ha dejado en segundo plano reformas mucho más importantes como la del infame artículo 301, que declara como un delito cualquier "insulto a la identidad turca".

La oposición también asegura el gobierno ha exagerado el efecto negativo que la prohibición del velo tiene para la asistencia de musulmanas devotas en la universidad.

El diario Radikal publicó ayer un estudio académico según el cual el 29,8 de las mujeres que no acuden a la universidad no pueden hacerlo proque no aprobaron el examen de ingreso, el 20,8 por ciento porque necesitan trabajar, el 14,6 por ciento porque se casó después de pasar el examen de ingreso y el 10,5 por ciento por la oposición de su familia. Sólo el 1 por ciento mencionó la prohibición del velo.

Baykal anunció además que recurrirá la autorización del velo ante el Tribunal Constitucional, que hace dos décadas falló contra su uso en las universidades.

Por el momento, el Ejército turco, que introdujo la prohibición del velo después del golpe de 1980, permanece fuera del debate pero advierte que sigue su desarrollo con gran atención.

La Comisión Europea por su parte subrayó ayer que la aprobación del uso del velo en las universidades de Turquía es un asunto interno que no afecta al proceso de adhesión de este país a la Unión Europea.

La portavoz de Ampliación de la CE, Krisztina Nagy, recordó que "es una cuestión que debe ser debatida en la sociedad turca", y recalcó que Bruselas nunca ha pedido a Turquía que regule la cuestión del velo de una forma u otra.

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