Las elecciones en Serbia determinarán cómo se gestionará Kosovo

  • Podría ser necesaria una segunda vuelta en la disputa por encabezar el Gobierno entre un proeuropeo y un nacionalista

Los serbios eligen presidente mañana entre un proeuropeo y un ultranacionalista, una decisión crucial porque el nuevo jefe del Estado deberá gestionar la conmoción de la independencia, ahora ineluctable, de Kosovo.

Los comicios se presentan muy reñidos y según las estimaciones una segunda vuelta será necesaria el 3 de febrero para desempatar entre los favoritos: el actual presidente proeuropeo Boris Tadic, del Partido Democrático (DS), y el líder ultranacionalista Tomislav Nikolic, del Partido Radical Serbio (SRS).

Según los sondeos, los dos hombres, que se midieron ya en la presidencial de 2004, están a la par: 21 por ciento Nikolic y 19 por ciento Tadic, muy por delante de los otros siete candidatos.

"Estas presidencial es más indecisa que nunca", estima Srecko Mihajlovic, del Centro para unas Elecciones Libres y la Democracia, organización independiente que supervisa los escrutinios en Serbia.

Estados Unidos y la Unión Europea prefieren una reelección de Tadic, que parece más capacitado para resistir a un muy probable auge nacionalista en Serbia cuando los líderes albanokosovares proclamen una independencia que Belgrado ve con muy malos ojos.

Después del fracaso de las negociaciones entre serbios y albanokosovares sobre el estatuto definitivo de la provincia, los líderes kosovares anunciaron que proclamarían la independencia de acuerdo con EEUU y los principales países de la UE.

Por deseo de los occidentales, tal proclamación será después de la presidencia serbia, que también se presenta como una etapa crucial en los acontecimientos previstos como acompañamiento de la independencia de Kosovo.

Los europeos deben mandar a Kosovo, tras la presidencial serbia, una misión para tomar el relevo de la onusiana que administra la provincia desde el final del conflicto de 1998-1999 entre fuerzas serbias y separatistas albaneses.

Aunque el presidente Tadic, como todos los dirigentes serbios, está absolutamente en contra de la independencia de Kosovo, considera que el futuro de su país sólo puede ser europeo.

"El futuro de todos nosotros es una Serbia fuerte, segura, próspera y europea", insiste Tadic en sus panfletos electorales.

Su adversario ultranacionalista, conocido por su euroescepticismo, se pronunció contra la misión de la UE en Kosovo y preconiza un estrechamiento de los vínculos con Rusia, que ha respaldado en todo momento a Belgrado en su oposición a la independencia de Kosovo.

Los serbios tomarán una decisión crucial, el primer ministro Vojislav Kostunica, de marcada sensibilidad nacionalista, se encuentra en posición de árbitro.

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