Cultura adjudica la redacción de la restauración del Cable Inglés

  • La propuesta elegida ha sido realizada por el arquitecto almeriense Ramón de Torres López, con una propuesta económica de 176.000 euros, siendo la más ventajosa de las tres presentadas

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La Junta de Andalucía ha adjudicado la redacción del proyecto de restauración y puesta en valor del antiguo cargadero de mineral 'El Alquife', más conocido como 'El Cable Inglés' entre los ciudadanos de Almería, por valor de 176.000 euros.

La Junta de Andalucía especifica en una nota que se han valorado hasta tres propuestas presentadas y que finalmente se ha adjudicado el proyecto a la empresa del arquitecto almeriense Ramón de Torres López, quien entre sus obras más representativas se encuentra la restauración de la Catedral de Almería, la Alcazaba y la casa del Poeta José Ángel Valente.

Una vez presentada la documentación necesaria y formalizado el contrato, Torres López dispondrá de dos meses para entregar el citado proyecto de restauración del monumento que ya contó con otros proyectos para su puesta en valor que incluía la habilitación de tres niveles en el interior del monumento, una cafetería-restaurante, salas expositivas, de conferencias y audiovisuales, y un mirador.

El conocido como Cable Inglés es un cargadero de mineral de la sociedad «The Alquife Mines and Railway Company Limited», ejemplo de la arquitectura del hierro. Su construcción concluyó en 1904, y unía la estación con el puerto. De estilo ecléctico caracterizado por el uso de los nuevos materiales, siguió las directrices de la escuela de Gustave Eiffel. En 1998 fue declarado Bien de Interés Cultural de Andalucía.

A fecha de 20 de abril de 1904, el monarca del país, Alfonso XIII acudió a la ciudad para inaugurar el cargadero, aprovechando para inaugurar también el ferrocarril Albolote-Granada. A partir de entonces, los ciudadanos se dividieron según su opinión al respecto. Unos pensaban que era una construcción necesaria y positiva, y otros la relacionaban con la contaminación metálica, y se veía como un obstáculo para el crecimiento urbanístico.

Hacia los años 1920 se inicia un conflicto entre la empresa del ferrocarril y la minera, que casi paraliza su actividad. Hacia 1916, la compañía Bairds Minings construyó otro cargadero 500 metros al sureste; aún así, el Cable Inglés permaneció en funcionamiento hasta septiembre de 1970. Tras la Guerra Civil Española, la nacionalización lleva a la venta de las instalaciones a Agruminsa, filial de los Altos Hornos de Vizcaya, el 16 de noviembre del mismo año. Su uso fue decayendo cada vez más hasta que dejó de prestar servicio hacia 1973.

El Ministerio de Obras Públicas decretó la caducidad de la concesión el 14 de febrero de 1980.

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