Escrituras del yo: apuntes sobre el cine autobiográfico

  • El Festival de Cine de Las Palmas edita un ensayo que se acerca a autores que, como Cavalier, Moretti, Kawase, Dwoskin o Perlov, filman en primera persona

Cine autobiográfico, cine-yo o autoficción son algunos términos utilizados para designar ese cine que ha inscrito la subjetividad en el epicentro de sus estrategias discursivas. Ya en su fundacional artículo Cine y autobiografía, problemas de vocabulario, Philippe Lejeune se pregunta si el yo puede expresarse en el cine y hasta qué punto una película puede ser autobiográfica de la misma manera que lo es un libro de memorias o un autorretrato. Lejeune cuestiona los matices terminológicos y se interesa por los vínculos de este cine con la literatura y otras artes representativas, por la transposición al lenguaje cinematográfico de ese supuesto "compromiso con la veracidad" que, desde los resortes del relato íntimo, rige los mecanismos y las diferentes modalidades de este cine especular. Tomando como referentes a algunos grandes autores del cine moderno como Fellini, Bergman o Truffaut, Lejeune señala que, en cierto modo, "el cine autobiográfico parecería estar condenado a la ficción. No puedo pedirle al cine que muestre lo que ha sido mi pasado, mi infancia, mi juventud, sólo puedo evocarlo o reconstruirlo". Sin embargo, desde otros frentes expresivos de forma libre como el cine amateur o el cine-ensayo se ha confirmado y multiplicado la posibilidad de esta modalidad autobiográfica en presente y en directo, una posibilidad que se ha visto implementada con el reciente desarrollo tecnológico de las pequeñas y manejables cámaras digitales, que actualizan y encarnan aquella utopía teórica de la caméra-stylo (Astruc) y que se convierten en ese lápiz óptico para inscribir en un personal diario o cuaderno de notas las experiencias y el pensamiento subjetivo.

De esta manera, las escrituras del yo en el cine se edifican sobre terrenos fronterizos: "la sombra, el fragmento, la dispersión, los fantasmas, pese a que los cineastas, comenta Martín Gutiérrez, nunca abandonen la ilusión de poder atraparse, aunque sólo sea unos instantes frente a un espejo, cámara en mano, un gesto que hallamos en todos los que se han adentrado en ese resbaladizo territorio en el que encontramos la autobiografía, el diario filmado, el autorretrato, la confesión, la carta filmada y el cine-ensayo, géneros que aparecen entretejidos con frecuencia".

A lo largo de las páginas de Cineastas frente al espejo nos adentramos en las fértiles intersecciones entre todos ellos, entre el "retrato de vida" y el collage, entre la rememoración y el reciclaje de filmes domésticos y viejas fotografías, entre el simulacro y el documento. Alain Bergala profundiza en las razones del creciente interés hacia el cine autobiográfico en la era de la imagen digital y sigue el rastro de algunos de los realizadores que han decidido filmarse: Cavalier, Calle, Cabrera, Pollet, Goupil, Moullet, Eustache, Garrel, Akerman, Nolot, Breillat, Moretti, Dwoskin, van der Keuken, McElwee, Mekas o Egoyam.

Domènec Font dibuja un más amplio panorama de autores (Deren, Welles, Cocteau, Brakhage, Monteiro, Anger, Kramer, Depardon, Godard, Kluge, Marker, Farocki, etc.), títulos y tendencias y propone una posible cartografía. María Luisa Ortega aborda los distintos modos en los que se manifiesta el yo en el documental y la no-ficción contemporánea; y Laia Quílez se detiene en realizadores que, como Alain Berliner, Lourdes Portillo, Jonatahan Caouette o Albertina Carri, han sentido la necesidad de volver tras las huellas de sus orígenes familiares casi como un ejercicio de terapia. Efrén Cuevas investiga los vínculos y cruces entre las home movies y el cine autobiográfico, mientras que Carlos Losilla analiza el peso de la enfermedad, el dolor y la muerte en los cineastas del yo. Por último, el editor Martín Gutiérrez expone algunas estrategias discursivas y formales seguidas por los cineastas en la formulación de su subjetividad y sus vivencias. Tras esta visión general, la segunda parte del libro está dedicada al estudio de varios casos representativos: Alan Berliner (Javier Hernández Ruiz), Alain Cavalier (Joaquín Ayala), Naomi Kawase (Luis Miranda), Johan van der Keuken (Gonzalo de Lucas), Nanni Moretti (Josep Vilageliu) y David Perlov (Gregorio Martín Gutiérrez).

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