Marías ingresa en la RAE elogiando la ficción como único medio para no "deformar" la realidad

  • El escritor Javier Marías pronuncia un discurso de ingreso en la Real Academia Española centrado en la subjetividad de la narración y la dificultad de contar la realidad

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El escritor Javier Marías (Madrid, 1951) pronunció el domingo su discurso de ingreso en la Real Academia Española, que dedicó a explicar la dificultad de "contar" sin limitaciones, destacando el papel de la ficción como único medio para no "deformar" la realidad. Marías, que ocupa el sillón 'R', vacante tras la muerte de Fernando Lázaro Carreter, director de la RAE entre 1991 y 1998, presentó un discurso ingenioso que provocó en varias ocasiones la sonrisa de los presentes.

En su discurso, titulado Sobre la dificultad de contar, subrayó la necesidad de utilizar la ficción como único instrumento para conocer las cosas "de cabo a rabo, irreversiblemente, sin limitaciones y correcciones". "Y tal vez sea por eso por lo que están ustedes dispuestos a admitir en el seno de su digna institución a algunos novelistas, y a hacer la generosa y disparatada merced de acogerme hoy a mí", afirmó. "En el momento en que se aspira a que la palabra reproduzca lo acontecido, lo que se está haciendo es suplantar y falsear esto último", destacó Marías, ya que cuando los hechos reales pasan al papel "se deforma al convertir en sucesivo lo simultáneo".

Según Marías, resulta imposible ser fieles a la realidad porque "asistimos a los sucesos desde nuestra subjetividad irremediable que nos da un conocimiento incompleto". A esto se suma la "imposibilidad de ponerse al día y de averiguar la totalidad porque a nuestra falta de memoria se suma que actuamos ignorando esto o aquello", explicó.

Marías se refirió a la dificultad que encuentra la narración para "ir al grano". Para ilustrar esta idea se refirió al clásico del siglo XVIII La vida y las opiniones del Caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne. "Cuando lleva ya escritos unas doscientas cincuenta páginas, o tres volúmenes y medio, se da cuenta que todavía no ha pasado de su primer día de vida". Además, aseguró que en este proceso intervienen otros, por lo que "cualquiera que se dedique a contar algo cierto será susceptible de ser corregido, enmendado, aumentado o desmentido".

A juicio de Marías, todos los obstáculos que se encuentra el historiador o el cronista no se cruzan en el camino del novelista, "que inventa" y nadie le puede decir "esto no fue así". "Sin posibles correcciones ni añadidos ni supresiones ni desmentidos ni enmiendas sólo podemos contar lo que nunca ha sucedido".

Durante su discurso, Marías también tuvo unas palabras de recuerdo para su padre, el filósofo y escritor Julián Marías, "que también fue miembro de esta ilustre casa durante más de 40 años". Marías contó cómo en su última novela había ficcionado a su padre bajo el nombre de Juan Deza y confesó que algunos de sus hermanos "prevé o teme que, de aquí a algunos años, para quienes no lo han conocido lo que más quede de él no sea él, sino su trasunto literario".

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