El legado del pintor indaliano Capuleto llega al Museo Ibáñez para su conservación

  • Las obras que se encontraban en Madrid ya están instaladas en la pinacoteca de Olula

Tras dos intensos días de trabajo dedicados, siempre bajo la supervisión técnica del museólogo y director-conservador del Museo Casa Ibáñez -Juan Manuel Martín Robles-, a comprobar el perfecto estado de conservación de las obras cedidas a la institución; embalarlas y protegerlas convenientemente, una a una, para su traslado; acomodarlas cuidadosamente en el furgón previamente acondicionado por los técnicos; y recorrer, a través de la A-3 y la A-91, los casi 550 kilómetros que separan Madrid de Olula del Río, por fin todo el legado artístico del pintor Indaliano Francisco Capuleto está ya en el que, desde ahora, será su nuevo "hogar": el Museo Casa Ibáñez de Olula del Río.

Un espacio para la Cultura y el Arte en el que se conservarán, gracias a la generosidad de la viuda y los hijos del pintor Indaliano, no sólo los cuadros de Capuleto y toda su colección particular, sino también numerosos objetos y documentos personales del artista de indudable valor biográfico.

Y es que, durante la revisión de las obras objeto de cesión y el desmantelamiento del taller que Capuleto tenía en el que, desde la década de los setenta, fuese su domicilio madrileño, poco a poco, y para sorpresa de todos, fueron apareciendo nuevas obras y diversos objetos que pasaron desapercibidos para la familia en la primera revisión realizada con el objeto de formalizar el inventario previo a la firma del contrato de cesión.

Así, al centenar de óleos, pasteles, acuarelas y dibujos que formaban el primer listado se han sumado ahora siete nuevas obras firmadas por Capuleto, algunas de ellas de su primerísima etapa, cuando aún firmaba como "Capulino" y un grupo de diez obras de pintores almerienses.

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