Festival de Teatro de El Ejido / Cecilia Andrés. Animadora

“El público más exigente son los niños porque son inapelables”

  • La animadora de la compañía mexicana Gente, Cecilia Andrés, explica las actuaciones que han realizado en el Festival y detalla experiencias propias

La manipulación de títeres es una de las artes más tradicionales e imaginativas del teatro. Un hospital, un parque o un colegio son los distintos escenarios que pueden ser objeto de representación. De esta forma, la compañía mexicana Gente repite hoy actuación por cuarta vez en el XXXI Festival de Teatro de El Ejido. Una de las animadoras, Cecilia Andrés, explica su visión del mundo a través del arte.

–¿Cómo surgió Gente?

–Hace más de 40 años. Yo empecé en Argentina en el mundo de los títeres. Luego me trasladé a México porque mi país vivía una mala situación económica.

–¿Las obras siempre van dirigidas a los más pequeños?

–No, hacemos representaciones para adultos, niños y adolescentes. Cada uno tiene características específicas. Todos son hermosos.


–¿Cuál es el más difícil?

–El público más exigente es el de los niños porque son inapelables, sino les gusta se van.

–¿Qué valores intentáis transmitir?

–El cuidado de la naturaleza, compartir, el afecto mutuo y no perder lo humano. Estamos en una sociedad de deshumanización atroz. Cada vez nos importa menos el otro.

–¿Cuál es vuestro objetivo en este Festival?

–Conocer una zona que no conocíamos y conocer en este tipo de actuaciones otras formas de reacción ante lo que hacemos.

–Actuasteis en un colegio de Santa María del Águila...

–Sí, en ese caso fueron muchos niños. Tuvimos que hacer una función doble de regalo porque las condiciones del escenario eran muy difíciles.

–¿Y cómo sucedió?

–Los dividimos en dos grupos y cambiamos el sitio para actuar porque el que había era muy alto y no veían bien.

–¿Fue fácil organizar dos espectáculos?

–Cuando hay una actitud por ambas partes de querer solucionar las cosas, se hace. Además, nos interesó mucho la diversidad cultural que había en el centro educativo.


–Por la tarde estuvisteis en el Hospital de Poniente.

–Actuar allí no es una situación muy alegre porque una se siente impotente. A veces es difícil hacer reír a niños con dolor.

–En este tipo de lugares, ¿Cuál sería vuestra principal función?

–Nosotros aportamos que se relajen por un rato. Es un desafío.


–¿Cree que se interpretan pocas obras de teatro en hospitales?

–Sí, debería desarrollarse mucho más. En México, vamos a multitud de hospitales y hacemos gran cantidad de espectáculos. Sabemos que los niños enfermos pasan un rato agradable.

–¿En qué otros lugares participáis?

–Hemos actuado en diversas cárceles, cursos de psicoterapia y también somos maestros para enseñar el manejo de los títeres. Nos ofrece diversidad educativa y artística.

–¿Cuál ha sido la mejor experiencia?

–Trabajamos en un grupo de mujeres maltratadas. Fue un momento maravilloso porque las ayudas a distraerse y a relajarse por un instante.

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