En torno a un jardín propio

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Si la Woolf enarbolaba aquello de Una habitación propia -y un tiempo propio, qué visionaria- como elemento indispensable para la independencia y el desarrollo intelectual de la mujer, Elizabeth von Arnim lo sustituye aquí por un jardín. Que tal vez no alumbre las cimas intelectuales pero es, sin duda, fuente de recreo y paz de espíritu.

La autora -la protagonista- decide vivir aparte del "hombre airado" -su marido-y dedicarse a reformar una casa de campo. Allí se retira del mundo y refuerza sus diferencias con el resto de su sociedad. Una historia-anécdota fácil de leer y que resulta un guiño para la mujer moderna. Pues, aunque la señora von Arnim pudiera parecer un bucólico espíritu, su carácter era aún más fuerte que el de su muy decimonónico esposo. Al fin y al cabo, era ella, no él, quien se burlaba del corsé social.

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