Salud pública y sociedad

  • Son necesarias propuestas sanitarias relativas a la globalización, el cambio climático o las consecuencias de las desigualdades en salud asociadas al lugar de residencia, la etnia, el nivel económico o el género

NUESTRA sociedad se está transformando a gran velocidad y la crisis, como el espectro que recorría Europa a mitad del siglo XIX, se extiende por todo el orbe. Pero, aunque seguimos buscando enemigos exteriores a los que colgarles el sambenito, hay una mayor conciencia sobre la responsabilidad que, en mayor o menor grado, tenemos todos en esta especie de conjura de los necios en la que podemos convertir nuestra civilización a poco que nos descuidemos. Particularmente en relación con la salud y con los sistemas sanitarios. Una responsabilidad de la que la salud pública no esté exenta, aunque debido a la marginalidad que ocupa en la sanidad, tengamos la tentación de minimizar.

De ahí que, recogiendo el guante lanzado años ha por el presidente John Kennedy, hayamos decidido emplazarnos para compartir preocupaciones, elaborar propuestas y desarrollar iniciativas que materialicen la aportación de la salud pública a la sociedad. Propuestas e iniciativas relativas a la dimensión sanitaria de los grandes retos que tiene planteados la humanidad, como la globalización, el cambio climático o más específicamente las inicuas consecuencias de las desigualdades en salud asociadas a la clase social, el lugar de residencia, la etnia o el género.

Y, desde luego, a la necesaria reorientación de los sistemas sanitarios para conseguir mejorar sus contribuciones a la salud de la población, para lo cual parece imprescindible una implicación activa y responsable de las propias comunidades, sin la cual no es viable disminuir el consumo sanitario inapropiado con su cortejo de gastos y de iatrogenia. De ahí que nos parezca oportuno difundir y compartir la convocatoria del décimo tercer congreso de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) que celebraremos en Sevilla estos días; para visualizar los problemas y construir propuestas de soluciones a los diferentes temas que consideramos fundamentales.

Entre ellos hemos querido destacar los de salud y medioambiente, entendido éste no solo en su vertiente física, sino también en la social y política, de manera que incluye aspectos relacionados con la promoción y protección de la salud en nuestro tiempo, las relaciones entre urbanismo y salud pública, y el impacto del entorno social y de la convivencia saludable en la salud.

En el ámbito de las políticas para salud pública se han abierto espacios para cuestiones como el trabajo intersectorial, la salud en todas las políticas, la evaluación del impacto en salud, las reformas en salud pública y el buen gobierno, los ayuntamientos y otros socios estratégicos, la acción local y la acción global en salud pública, la nueva dimensión de los servicios sanitarios en un contexto descentralizado, la irrupción de la llamada bioeconomía y las desigualdades en salud por clase social, género o grupo étnico. Y, para satisfacción general, nuestra invitación ha tenido una respuesta más que aceptable, tanto en número como en calidad, con las más de 850 comunicaciones recibidas. Pretendemos aunar dos ambiciones: mostrar y debatir una actualizada producción científica de calidad y, además, traducirla en implicaciones útiles y efectivas para las políticas de salud pública.

Pretendemos que sea un congreso sensible a las innovaciones tanto en el discurso como en los formatos, abierto a lo que está ocurriendo en todo el mundo y que nos influye o sobre lo que influimos. Esperamos, como es natural, que refleje lo mejor de las sociedades científicas y profesionales federadas en Sespas, pero también del mayor número posible de entidades e instituciones que tienen relevancia en la salud pública y deseamos que se abra a otros sectores, perspectivas y organizaciones con impacto significativo en la salud.

Nos encontraremos con profesionales de las disciplinas más clásicas de la salud pública, entre las cuales las que fundaron Sespas, como la epidemiología, la gestión sanitaria, el derecho sanitario, la economía de la salud o la sanidad ambiental, y con las de más reciente incorporación, como la enfermería comunitaria o la epidemiología psiquiátrica. Necesitamos disciplinas transversales, hasta ahora poco presentes en nuestras reuniones, como la ética social, la sociología, la psicología, el análisis de políticas públicas, el urbanismo, los estudios de género, la etnografía o las ciencias de la comunicación.

Hemos procurado promover la participación de los jóvenes profesionales que anhelamos se constituyan en uno de los elementos centrales del congreso y de las actividades del día antes de la inauguración oficial, desde la reunión anual del centro de investigación biomédica en red de epidemiología y salud pública (Cibersep) hasta los encuentros para establecer alianzas sobre la gestión innovadora de la atención de las enfermedades crónicas, pasando por las reuniones del Programa de Actividades Comunitarias en Atención Primaria o el de Actividades de Prevención de enfermedades y Promoción de la Salud.

Un programa que abrió ayer con la reflexión de Naomar Almeida, rector de la Universidad de Bahía, sobre el papel de la salud pública en un mundo vulnerable y que se cerrará con un debate sobre la crisis económica y la salud pública y en el que destacan las mesas redondas sobre el cambio climático y su impacto, la colaboración entre la atención primaria y la salud pública, la coordinación entre el sistema nacional de salud y la seguridad social o la relación entre el urbanismo, el paisaje y la salud pública.

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