sábado santo

San Juan vuelve a llenarse de imágenes y vida cofrade

  • A las siete tuvo lugar el traslado de los titulares de Rosario del Mar a este templo l A las ocho y media lo hizo la Cofradía de las Angustias

Las imágenes de Rosario del Mar llegando a la Parroquia de San Juan. Las imágenes de Rosario del Mar llegando a la Parroquia de San Juan.

Las imágenes de Rosario del Mar llegando a la Parroquia de San Juan. / Rafael González

LA Iglesia de San Juan Evangelista volvió a nutrirse ayer de vida cofrade tras prácticamente dos semanas 'vacía' de esta. Primero fue la Hermandad del Rosario del Mar la que abandonó este templo del Casco Histórico almeriense, concretamente el 24 de marzo para hacer su salida procesional el pasado Jueves Santo desde el Santuario de la Patrona. Unas semanas después, el 1 de abril, se realizó el traslado de las imágenes de las Angustias hasta el patio de la Iglesia de la Compañía de María. Ayer, 15 de abril, las cuatro imágenes titulares volvieron a su sede canónica. Primero lo hizo la Cofradía de Rosario del Mar. A las siete de la tarde comenzó el traslado de vuelta de ambas imágenes del escultor sevillano Luis Álvarez Duarte. Las mismas lucieron sobre la misma andas, iluminadas con dos tulipas y dos sencillas jarras con claveles rosas. El Señor de las Penas lució con la misma túnica morada y potencias que el pasado Jueves Santo mientras que la Virgen del Rosario del Mar lució con su manto bordado de capilla. Poco más de una hora duró este traslado devuelta, al que acompañó el Prior Fray Antonio Bueno, que realizó una oración y pronunció unas palabras al llegar a San Juan.

A las 20:30 se abrieron las puertas de la Capilla del Colegio de la Compañía de María para que el Cristo de la buena Muerte y la Virgen de las Angustias, portadas sobre los hombros de sus hermanos, fuesen hasta San Juan. Otros cofrades alumbraron el recorrido de vuelta con cirios tiniebla hasta las puertas del templo en un cortejo que no se prolongó más de una hora y cuarto. Cuando el cortejo discurrió por la calle Almedina, se detuvo para rezar ante la imagen del Cristo del Gran Amor. El barrio esperó el regreso de los titulares de la Hermandad de las Angustias que regresaron en dos andas, cada una de ellas escoltadas por sus cuerpos de ciriales.

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