Nace un niño en una furgoneta con el cordón umbilical enroscado al cuello

  • El padre del niño, desenredó el cordón umbilical mientras una doctora del Hospital Virgen de Arrixaca le indicaba lo que tenía que hacer mientras llegaba la ambulancia al lugar.

El bebé que nació en una furgoneta en la autovía A-30 de Murcia capital lo hizo con el cordón umbilical enroscado al cuello, que su padre desenredó al verse sorprendido cuando su mujer rompió aguas mientras se desplazaban al Hospital Virgen de la Arrixaca desde Fortuna para que diera a luz.

Según relató el padre, Diego Ramírez, no estaba nervioso, "pero la veía a ella y los chillidos que pegaba", por lo que se detuvo en el arcén y llamó a Emergencias en el punto kilométrico 142 de la autovía.

En el teléfono único de emergencias de la Región de Murcia 112 le pusieron en contacto con una doctora del Hospital Virgen de la Arrixaca quien le indicó lo que tenía que hacer mientras llegaba la ambulancia al lugar, si bien el alumbramiento se produjo antes de que llegara la ayuda, en apenas quince minutos.

En el 112 le preguntaron al padre si veía la cabeza del bebé, a lo que éste respondió: "Sí, se le ve el pelo y el casco", momento en el que la doctora se percató de que la ambulancia no llegaría a tiempo para el parto y comenzó a darle instrucciones.

El padre cogió la cabeza de su hijo y lo ayudó a salir, momento en el que se percató de que el cordón umbilical daba una vuelta al cuello.

Fueron momentos de tensión en los que Diego tuvo la suficiente agilidad para desenredar el cordón, cortarlo y atarlo con el cordón de una de sus zapatillas. Además le tapó con su chaqueta del chándal para que no se enfriara.

En el 112 le preguntaron si había llegado ya la ambulancia, a lo que les respondió: "No, la ambulancia aquí no está, pero ya está todo fuera".

El bebé, que se llamará Álvaro, pesó 2,800 kilogramos y descansa apaciblemente en el Hospital Virgen de la Arrixaca, donde sus padres han atendido a numerosos medios de comunicación interesados por este curioso caso.

La madre de Álvaro, Eva María Tendero, dijo que salieron por la noche en dirección al hospital y "cuando iban a la altura del pantano, los dolores eran inaguantables", tras lo que rompió aguas en el instante en que salían a la autovía A-30 en dirección al centro sanitario.

"Cada vez iba peor", confesó, y explicó que tuvieron que parar y que "todo fue muy rápido, en un cuarto de hora", un tiempo mucho menor que las nueve horas que tardó en dar a luz a su anterior hijo.

Eva también se encuentra en perfecto estado, no le han tenido que dar puntos de sutura y tampoco ha tenido molestias.

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