Amalgama enseña música jugando

  • El negocio realiza cursos de Iniciación Musical para niños de 2 a 7 años A través de actividades aprenden a diferenciar sonidos

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Hace ya cuatro años, la tienda de música Amalgama de Roquetas de Mar (C/ José Bergamín, 24), comenzó el desarrollo de cursos dirigidos a los más pequeños, los talleres de Iniciación Musical. Se trata de una propuesta que persigue que niños de 2 a 7 años se acerquen por primera vez a los instrumentos y la expresión musical, desarrollando el oído y el canto y aprendiendo a reconocer las cualidades del sonido y la libertad del movimiento como medio de expresión.

Uno de los monitores del centro, Gabriel Pérez Palmero, explica que "el niño que toma contacto con la música aprende muy rápido, a esas edades tienen mucha facilidad tanto para aprender idiomas como otro tipo de lenguajes, en este caso el musical".

Las clases son semanales. Entre los contenidos que se enseñan están actividades que favorecen la psicomotricidad y capacidad de expresión, sincronización, coordinación y comunicación.

Poco a poco, los más pequeños van experimentando con instrumentos de pequeña percusión, fichas, canciones, audios… de modo que vayan conociendo los diferentes sonidos y, con el tiempo, elijan uno de ellos para seguir formándose.

Las clases corren a cargo de la profesora Laura Mateo, cantaora y diplomada en Magisterio musical y con diversos cursos complementarios del ámbito educativo y con experiencia en niños en edad infante.

Ella misma se encarga de elaborar un programa cuidadosamente pensado para cubrir las necesidades de aprendizaje del niño, respetando en todo momento sus ritmos naturales y desarrollo evolutivo.

Mateo explica que a lo largo del curso se lleva a cabo una discriminación de los elementos básicos del lenguaje musical: timbre, ritmo (tiempo, compás, acento) duración (largo-corto), altura (agudo-grave), intensidad (fuerte-débil), notación musical (figuras, pentagrama, escala musical, claves, etc.). "Interpretamos, en grupo, un repertorio de canciones sencillas siguiendo el ritmo y la melodía, y respetando las indicaciones gestuales que lo modulan", cuenta. Asimismo, se exploran las propiedades sonoras del propio cuerpo, de objetos cotidianos o de instrumentos musicales, para luego producir sonidos y ritmos sencillos con los que se fijen las enseñanzas.

"El oído es el sentido que más podemos estimular, incluso antes del nacimiento", cuenta la profesora. "El entorno auditivo del feto está constituido por un universo sonoro constante, estimulante y muy complejo, pero necesario para el desarrollo de su sistema nervioso. Al escuchar música se estimula el sistema nervioso, pues en el aprendizaje auditivo, rítmico y musical, se apoya el crecimiento y la inteligencia, auspiciando la asociación de sensaciones de placer y seguridad".

Además de los cursos para niños, Amalgama desarrolla otros para adultos. Actualmente cuenta con 80 alumnos entre las clases de guitarra española, eléctrica y bajo, piano e iniciación musical.

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