historia

Mausoleo a los Caídos de La Garrofa

  • Fue erigido en memoria de los primeros 27 almerienses de derechas que cayeron en la retaguardia republicana en la madrugada del 15 de agosto

El buque a vapor del Correo de África 'Capitán Segarra'. El buque a vapor del Correo de África 'Capitán Segarra'.

El buque a vapor del Correo de África 'Capitán Segarra'. / diario de almería

Según cuenta el Yugo en las crónicas de la época, el día 20 de noviembre de 1954, proclamado "Día del Dolor" por conmemorarse el aniversario de la muerte de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange, se efectuó la bendición por el Prelado de la Diócesis del mausoleo erigido en la playa de La Garrofa en memoria de los primeros 27 caídos almeriense asesinados en la retaguardia republicana, levantado por la Jefatura Provincial del Movimiento de Urbina Carrera a iniciativa de la Delegación Provincial de Excautivos de Almería, dirigida por Juan López González. Fueron donados materiales por Antonio Oliveros, Miguel Nebot (que aportó algunos mármoles) y Alcalde de Macael, Francisco Justo.

Siendo Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento Ramón Castilla Pérez, el Frente de Juventudes celebró diversos actos el día de la inauguración con doble motivo de homenaje a los caídos y exaltación mariana. Se iniciaron los actos las 6 de la mañana con el rezo del Rosario ante la Cruz de los caídos en el Convento de las Claras y a las siete de la tarde una falange de cadetes y guías perfectamente uniformados, portando antorchas, asistieron al acto de inauguración del monumento. Colocaron también una lápida de mármol de 50 centímetros por 60, con la estampa de la Virgen del Mar, Patrona de Almería, magnífica realización de José Sáez. Rodeaban a la efigie las cinco flechas, el emblema de las Falanges y una vista de la Alcazaba con la torre de la vela. En la parte inferior la inscripción "Año Mariano. Frente de Juventudes. 1954". Encendiendo luminarias, se rezó oración por José Antonio con quema de corona de laurel y se finalizó con el "Cara al Sol" y "Prietas las Filas".

Puede contemplarse lo que queda aún del cenotafio original en el Camping de La Garrofa a unos tres kilómetros de la capital, junto al mar y la carretera nacional 340 que conducía a Málaga. El proyecto salió del entonces Arquitecto Jefe de Regiones Devastadas, Javier Peña (autor también del cine Listz, Casa del Mar y del edificio de Unicaja en el Paseo) y realizado sobre una peana de rocas en forma de pirámide truncada sobre base menor con piedra basta para armonizar con el paraje. Incrustada una Cruz de mármol negro de Berja y bajo los brazos de la misma los emblemas del Movimiento (yugo y flechas y Cruz de Borgoña) en hierro forjado y al pie los 27 nombres de los que allí cayeron. La lápida rezaba así: "Siendo víctimas del odio los nuestros no cayeron por odio sino por amor. Ángel Alcaraz Carretero, Antonio Bascuñana Jiménez, Antonio Lao Martínez, Alfredo Márquez Martínez, Andrés Santos Martínez Martínez, Diego Ruiz Morata, Eusebio Toranzo Martínez, Francisco Ruano Úbeda, Fructuoso Pérez Márquez, Francisco González Vera, Francisco Oliveros del Trell, Indalecio Palenzuela Palenzuela, José Guirado Román, José Díaz Aguilar, José Fornieles Navarro, Juan Abellá Mastral, Juan Sáez Mirón, Juan José Vivas-Pérez Bustos, Juan Gallardo del Rey, Julián Fernández Bueso, Luis Belda Soriano de Montoya, Miguel Díaz Aguilar, Miguel Maldonado Matienzo, Mariano Arrieta León, Pastor Puig Peña, Ricardo Díaz Aguilar y Rogelio Pomares Velázquez. Inmolados en este lugar en la madrugada del 15 de agosto de 1936 ¡Presentes!"

Sofocada la sublevación militar en Almería por fuerzas y milicianos leales a la República, estos 27 almerienses de "derechas", entre los que figuraban, entre otros, los componentes de la Junta de Mandos de Falange Española y Fructuoso Pérez, Director del Diario La Independencia, fueron detenidos a instancia del Comité Central Antifascista, con sede en el edificio del Casino y custodiados en el buque prisión Capitán Segarra. De allí fueron sacados la fatídica madrugada del 15 de agosto de 1936 para ser fusilados en la Playa de la Garrofa. Arrojados con lastre al agua, al final las mareas los arrojaron a las playas del Zapillo.

Actualmente, el conjunto monumental presenta un estado de deterioro evidente. Sin protección, solo queda la base de mármol blanco de la Cruz que se instaló en el lugar exacto de las ejecuciones. En cuanto al mausoleo, hay losas de mármol desprendidas y brochazos de pintura blanca que ocultan grafitis. La placa de exaltación a la Virgen del Mar desapareció hace tiempo y fue arrancada también la lápida con el nombre de los 27 caídos así como los emblemas de hierro del Movimiento, ignorándose si a causa del vandalismo o por algún nostálgico que quisiera preservar para sí el recuerdo.

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