El Teatro Apolo recibe la Navidad con una velada de buen flamenco

  • Actuaron el gran cantaor Juan Gómez, Antonio García 'El Niño de las Cuevas' y Mariana Cornejo y su grupo

La noche del 23 de diciembre el Teatro Apolo de Almería acogió una velada entrañable en torno al villancico flamenco. La cita, ya ineludible para los almerienses, era el Ciclo titulado "Navidad flamenca en Almería", en su sexta edición. Un proyecto que impulsó y sigue dirigiendo Marcos Escánez.

Con el teatro lleno hasta la bandera dio comienzo un espectáculo completo y lleno de gracia. El balance final se puede resumir indicando que sobre el escenario se pasearon las estéticas y las formas navideñas de Almería y de Cádiz, ya que si Mariana Cornejo puso la profesionalidad y el arte gaditano a disposición de los asistentes, con Juan Gómez y el Niño de las Cuevas hubo la oportunidad de hacer una preciosa ruta por muchos de los pueblos almerienses de los que se han rescatado coplas navideñas autóctonas.

El encargado de romper el hielo fue el cantaor Juan Gómez, que estuvo acompañado de la guitarra del Niño de las Cuevas y de sus hijos, Antonio a la guitarra y Ana Mar al violín. Gómez, que es un extraordinario cantaor flamenco, recientemente ha presentado su obra prima "Flamenco Cabal". Pero aquí estaba para cantar villancicos flamencos y sorprendió con una enjundiosa interpretación de los Campanilleros que inmortalizara Manuel Torre, que con el acompañamiento de la familia García ganó en fuerza y en expresividad.

Siguió con el villancico popularizado por el Niño Gloria para continuar con los Peregrinitos. Y terminó su intervención con un popurrí en el que se acordó de los villancicos de Carboneras y de los de Balerma, estos últimos, tal y como siempre se han interpretado en Pescadería, aunque hay alguna grabación que no obedece a estos parámetros.

Sin salir del escenario, Antonio García, el Niño de las Cuevas, pasó a ser el protagonista al incorporarse el resto de los componentes de su grupo: Paco Rodríguez en percusión y palmas, y Paloma García al violonchelo. En palabras de Marcos Escánez, "el Niño de las Cuevas es el artista más conocido de la provincia almeriense. En el pueblo de Almería más insospechado, donde la afición por el flamenco sea nula, en cuanto se habla de flamenco sale a relucir el nombre artístico de Antonio".

Y no es de extrañar que este artista almeriense no pase desapercibido, ya que puso a cantar en una sola voz a todo el teatro. Villancicos de Illar, de Carboneras, de las Cuevas de los Medinas, de donde es originario, y otros cuyo origen se desconoce, pero que el de las Cuevas ha adaptado perfectamente a la estructura de su grupo para hacerlos sonar con exquisita sensibilidad: El demonio calderero, el Carbonero, el romance del Niño perdido, incluso un villancico que cantaba Camarón.

Terminó con un popurrí que hizo las delicias del público, que intervino al unísono en los estribillos, y que cerraba de la mejor forma la primera parte de la velada. Tras el descanso apareció en escena el grupo de Mariana Cornejo.

Maestra indiscutible del flamenco gaditano, un baluarte artístico de su tierra, una señora con mayúsculas del arte andaluz, vino a cantar villancicos flamencos con la guitarra de Pascual de Lorca y apoyada en cante y baile por Gema Jiménez, Luisa Villar y Pepi de Ignacio.

Con recuerdo a su tío Canalejas incluido, interpretó colombianas, villancicos tradicionales, otros menos, unos más modernos que otros, bulerías, baile, recuerdos y sentimientos que flotaron en todo el espacio.

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