tocadoEl mundo por

La noche acompañaba, el personal era encantador y la cita era tan original como que, todos los señores debían acudir con esmóquin y, todas las señoras, de negro y, sobre todo, adornando su cabeza con un tocado. Y que conste que, ni se trataba de Ascot, ni el lugar de celebración era la formal Inglaterra. Reyes Hellín quiso celebrar el séptimo aniversario de su firma, Here, con una fiesta por todo lo alto en el hotel EME de Sevilla y con un fondo tan espectacular como la catedral de la ciudad.

Hasta allí se desplazaron un conjunto de noventa selectos invitados entre los que, sin que nadie lo supiera, se había infiltrado un jurado cuya principal misión era destacar el estilismo de la dama más elegante. Difícil objetivo el que se habían marcado gentes como la periodista Mariló Montero o los diseñadores Lina, Carmen Maza o José María Cañavate. Todos coincidieron en señalar como la ganadora a Mely Rodríguez, encargada corporativa de la firma Loewe en la capital, a la que se unió, como mención especial, María Macarró, directora de la misma tienda.

Al frente de la presentación, Carlos Herrera que, junto a la promotora de la idea, entregó el correspondiente galardón para, de seguido, retirarse discretamente motivado por sus tempraneras obligaciones laborales. Sin embargo, la celebración se prolongó hasta las cuatro de la madrugada. "¡Más glamour, necesitamos más glamour!", exclamaba Tony Benítez a sus amigas Marta Pastega y Pepita Saltillo, Marquesa del Saltillo. "¡La próxima vez organizaré yo algo para que se venga vestido de negro y plata!". Y es que, el ambiente, recordaba precisamente al de los añorados cócteles de décadas pasadas en los que la vida se contemplaba desde otra perspectiva más elegante.

"Empecé con una oficina de diseño industrial corporativo en la que tenía mi mesa y un sombrero", recordaba Hellín en relación a sus comienzos. "Enseguida lo vendí y compré tres, que también me reclamaron al instante. Después adquirí diez y me planteé lo que, hoy día, es mi negocio. Tengo muy buenas clientas y, aunque algunas aún se asustan, he conseguido que este complemento vuelva a utilizarse como algo normal".

Y así, lo hubo pequeños y coquetos y otros más grandes y llamativos. De colores o en sencillos blancos y negros. Colocados a un lado o encima de las cabezas. Con plumas o confeccionados en seda. Hasta uno con notas musicales - originalmente combinado con uno prismáticos ideales, por ejemplo, para ir a la ópera- u otro que no era sino un abanico abierto engarzado a un moño. "En Andalucía gusta la inspiración romántica, algo que tenga flores, sea muy trabajado y tenga un cierto aire retro", explicaba la propietaria de Here satisfecha del éxito de su convocatoria.

Una iniciativa que, el año que viene, promete regresar con una nueva edición de esta agradable reunión rebosante de encanto.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios