Los Visitantes invaden de nuevo el planeta Tierra

  • Desde hoy se comercializan los dvd de 'V'. En la serie, Córdoba quedó liberada de alienígenas

Tal como ocurriera en España el 1 de marzo de 1983, los alienígenas llegan hoy a la Tierra en son de paz, ocultando sus reales intenciones: llevarse el agua del planeta y convertir a los terrícolas en fuente de alimento, junto a roedores y arañas. V fue la sensación juvenil de mediados de los 80, la primera serie que empapeló de pegatinas las carpetas estudiantiles y la que marcó la memoria colectiva con aquellos lagartos con apariencia humana que se zampaban en cada capítulo algún ratón, mientras acumulaban cadáveres en la nevera.

Los incondicionales de la serie, aquellos que tal vez no grabaron su reciente reposición en Cuatro, disponen a partir de hoy de los 10 discos de esta ficción norteamericana que pronto contará una nueva versión en largometraje. En un primer pack figura la miniserie original y la primera temporada de la invasión (V: la batalla final). En el otro, la segunda temporada, con un final inconcluso.

Los seguidores de V españoles están citados este mediodía en Madrid, en la plaza Callao, para vestir los uniformes de los visitantes, con semejanzas nazis, y lucir rugosidades verdes, las que aparecían brillantes cuando se les raspaba en su pellejo humano. El lanzamiento de los dvd es la avanzadilla invasora de la prevista película, que arrancará veinte años después de la originaria batalla contra los alienígenas, y una futura serie renovada.

Para refrescar la memoria, un periodista, Donovan (Marc Stinger) es el que descubre el auténtico objetivo de los invasores, presuntamente pacíficos, y es uno de los que organiza la insurgencia junto a la chica, Julie (Faye Grant). Enfrente tendrán a la malísima Diana (Jane Badler), centro de las bromas de aquel último tanguillo que compuso Pepe Da Rosa. En la trama no falta el alienígena bueno, Willie, y una niña fruto de la unión de un lagarto con una humana.

España, por cierto, aparece citada en una ocasión en V. El reportero con que arranca cada capítulo informaba que Córdoba se había convertido en la única ciudad española libre de los invasores. El líder de los resistentes se llama Juan Palacios, que gritó a los lagartos la consigna: "España, para los españoles", según narra la serie. El nacionalismo español se convierte en una buena excusa para combatir a tantos lagartos del exterior.

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